HISTÓRICO
Los 50 años del Boom literario
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Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 10 de noviembre de 2012

La historia dice que hubo unos hombres que escribían, que eran latinoamericanos, que fueron conocidos más allá de sus fronteras, que un día los reunieron en una palabra que no a muchos les gustó: Boom Latinoamericano.

Eran los años 60. Algunos ponen la fecha del principio con la publicación de La ciudad y los perros, la novela de Mario Vargas Llosa. Año, entonces, 1962. Cumpleaños, haciendo la suma, 50.

La historia, eso sí, depende de quien la cuente. "Como toda selección puede decirse que ‘no están todos los que son’, pero si consideramos los infaltables: García Márquez, Cortázar, Fuentes y Vargas Llosa, podemos decir que ‘sí son todos los que están’", señala el escritor y profesor Gustavo Arango .

El boom es un término que se trae de la economía, comenta el profesor de la Universidad de los Andes e investigador en literatura, Adolfo Caicedo , que se refiere a una irrupción momentánea que no es usual.

Curiosidad histórica, dirían muchos, para ubicar el florecimiento de la narrativa en Latinoamérica, en el que confluyen unos autores y obras de gran calidad, y también otros elementos más allá de las letras.

"Al boom se le denominó con ese préstamo y fue un movimiento editorial y comercial fuerte, acompañado del periodismo y la publicidad, para que se difundieran una serie de autores, no necesariamente alineados en lo mismo", añade Adolfo.

También hay que tener en cuenta las revistas que le dan espacio a la literatura latinoamericana, la revolución cubana que revivió el ideal latinoamericano, las lecturas masivas ("la conformación de una masa de lectores producto de la masificación de la educación universitaria", cuenta Jeffrey Cedeño , profesor de la Universidad Javeriana), las traducciones al francés y al inglés, y la amistad entre autores.

Mario Vargas Llos a expresó, en el congreso de El canon del Boom, que se dio en España, por los 50 años, que no fueron solo libros, sino la importancia que desde el mundo se le dio al español, sumado a las relaciones entre los protagonistas y el que dieron, juntos, la batalla por la literatura y la cultura. "El boom rompió el complejo de inferioridad latinoamericano".

El origen editorial se da en Barcelona y atraviesa, añade Jeffrey, no solo a Latinoamérica, sino a Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos. "Es decir, se trata de una literatura que empieza a ser nombrada, configurada, determinada desde otras latitudes, desde otras relaciones sociales, políticas y económicas. Pero el boom es, en primer y último lugar, la continuidad de un luminoso testimonio: el contundente poder de la literatura, de la palabra estética, a la hora de indagar históricamente los dédalos de nuestros relatos identitarios".

El boom es historia, dijo Vargas Llosa en el congreso. Sin embargo, aunque ya se fueron Cortázar y Fuentes, y se han ido otros, no se puede hablar del olvido (tampoco que no hay nada más allá de ellos). Todavía se lee a esos hombres. Todavía se les mira con ese encanto de las letras. De esos necesarios e indispensables que hay que abrir, para encontrarse con esa primera frase: "El hombre era alto y tan flaco que parecía siempre de perfil" (La guerra del fin del mundo, Vargas Llosa).