HISTÓRICO
Afectados por árboles con mal olor
  • Afectados por árboles con mal olor
Tatiana Eusse Vargas | Publicado el 16 de noviembre de 2012

Árboles que huelen maluco. Ese es el origen de la preocupación de habitantes y comerciantes de Belén, según reporta Yuli Andrea Arboleda, lectora de Zona C.

La  ampliación de la carrera 76,  en el separador entre las calles 26 y 14, dejó como resultado la siembra de árboles de varios tipos. Entre ellos, una especie que confundieron al principio con el algarrobo y que emana un olor característico durante la época de la florescencia, que se vuelve más intenso con las lluvias y la humedad resultante.

Según Yuli, la preocupación de los vecinos surge por tres razones: la primera, el comercio de la zona, ya que aparte de ser incómodo para los empleados, los clientes se quejan,  pues piensan que el hedor es propio de los locales, lo que ha provocado disminución en las ventas, sobre todo en los establecimientos de alimentos.

La segunda razón es la tranquilidad y la salud, pues entre los habitantes, es común escuchar quejas sobre el olor que se siente constantemente en sus hogares, y algunos casos de enfermedad, como dolores de cabeza y vómito.  La última razón es el temor por la posible desvalorización de las viviendas y locales, ya que por el olor, el sector está adquiriendo mala fama.

Según Eugenio Gaviria, profesional universitario de la subdirección Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, los árboles en cuestión se conocen comúnmente como terminalias y son rectos, de gran porte y de ramificaciones verticiladas. Explica que sus flores despiden un olor fuerte que para la mayoría es desagradable, además presenta un comportamiento conocido como autopoda, es decir, tiende a perder de manera impredecible las ramas más antiguas y estas al caer, pueden ocasionar daños.

Gaviria expresa que la misma situación se ha detectado en otros sitios de Medellín y por esto el miércoles 21 de noviembre se hará un recorrido conjunto con el Área Metropolitana, el Vivero Municipal, la Secretaría de Obras Públicas y la Universidad Nacional para revisar en detalle todos los árboles y formular un plan de remplazo paulatino determinando las prioridades”