HISTÓRICO
Los traductores también recuerdan a Gabo
  • Satoko Tamura, la traductora de Gabo al japonés, recorrió la Guajira y la costa colombiana para recrear el universo de Macondo. Foto ARCHIVO
    Satoko Tamura, la traductora de Gabo al japonés, recorrió la Guajira y la costa colombiana para recrear el universo de Macondo. Foto ARCHIVO
Natalia Estefanía Botero | Publicado el 17 de abril de 2014

Para traducirle a los japoneses el universo de Gabo, había que recorrer su tierra. Así se lo planteó la poeta Satoko Tamura, una de los traductores del Premio Nobel, además de amiga de la familia, que decidió recorrer, por casi 4 años, buena parte de la Guajira y la costa colombiana para entender desde donde escribía Gabriel García Márquez.

Tamura nació en Wakayama, Japón, en 1947.  Estudió literatura Hispanoamericana en la Universidad Autónoma de México y Teoría de Expresión Poética en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido invitada a varios Festivales Internacionales de Poesía de Medellín y de otros lugares del mundo. Cuenta que se sumergió en la cultura y en las manifestaciones culturales que se describían en Cien Años de Soledad con el fin de encontrar la palabra precisa.

Le contó a El Colombiano, en 2009, que la primera vez que leyó El amor en los tiempos del cólera, empezó a buscar más sobre su autor.  Natural curiosidad, en un principio; pero luego, se juntó con una peculiaridad de su carácter: ir al fondo de las cosas. “Algo muy japonés”, precisó. Tuvo la oportunidad de entrevistarse varias veces con los familiares del creador de la familia Buendía, e incluso de comer en su casa en México.  “Gabo vive contento. Yo creo que lo más importante es vivir alegre”, anotó en aquella oportunidad.

También ha traducido la obra del escritor antioqueño, Jorge Franco. Para poder traducir la jerga local acudió al manga japonés, como una manera de encontrar el equivalente perfecto.

En 2008, en la feria Internacional del libro de Bogotá, además de Satoko, se reunieron otros tres traductores de Gabriel García Márquez. El alemán Peter Schultze, la francesa Annie Morvan y la mejicana (traductora de Gabo al inglés y portugués) Magie de Oliveira Castro, quienes recordaron anécdotas sobre el oficio de recrear a Gabo en otras lenguas. Morvan dijo en aquella oportunidad que la mayor dificultar de traducir las obras de García Márquez fue “dar con la respiración de Gabo”. La sonoridad de sus textos aún resuena.