HISTÓRICO
Mariana, la antioqueña que guía las caminatas espaciales
  • Mariana, la antioqueña que guía las caminatas espaciales | Mariana Monsalve vive en E.U. desde 1996. FOTO CORTESÍA
    Mariana, la antioqueña que guía las caminatas espaciales | Mariana Monsalve vive en E.U. desde 1996. FOTO CORTESÍA
Por JOHN SALDARRIAGA | Publicado el 23 de febrero de 2013

Cuando Mariana Monsalve vio que el astronauta que hacía la caminata en el espacio para reparar un daño del laboratorio de la Estación Orbital Internacional tenía en una de sus manillas el dibujo que ella había hecho momentos antes para representar la manera cómo se había atorado una pieza, sintió una emoción tan grande, que no pudo contener un grito en medio de la seriedad reinante en el salón de control de los vuelos de la Nasa.

Ella, una antioqueña que trabaja para la Compañía Aeroespacial Boeing, contratista de la Nasa, en el diseño y acompañamiento de las caminatas espaciales de los astronautas, sabía que eso, trazar el esquema de un componente dañado, es parte de su trabajo. Sin embargo, "esos detalles casi nunca se ven en televisión ¡y lo estábamos viendo…".

Nacida en Medellín, criada en los barrios Buenos Aires, Prado y Robledo, hizo su primaria en la Normal Antioqueña y hasta séptimo nivel en los Sagrados Corazones. Junto a su hermana, Brenda, quedó al cuidado de sus abuelos maternos, Leonel y Emma, cuando su madre, Amparo, acosada por la crisis económica de finales de los ochenta, emigró a Houston, Estados Unidos.

Allí cursó los cinco años de secundaria restantes. Cinco, porque en E.U. cursan hasta duodécimo. Al terminar, vino a Medellín, a estar con sus abuelos y hermana —entonces estudiante de la Universidad Nacional—, y halló trabajo en el colegio Columbus School, como asistente de una profesora canadiense de preescolar. No estaba aburrida en el empleo, pero el abuelo le aconsejó aprovechar ese inglés tan fluido que tenía e irse otra vez al país del Norte, donde podría, le dijo, abrirse un horizonte más claro.

Aficionada desde niña al dibujo y la pintura, en el colegio fue donde descubrió el dibujo técnico, que después estudió profesionalmente en San Jacinto College. "Mientras lo hacía, trabajaba para costearme la academia. Primero en una hamburguesería; luego, en una tienda".

Era alumna del San Jacinto, cuando un día apareció un aviso pegado en una pared del salón de clase. «Se solicitan ilustradores principiantes». Y un número telefónico. "Todos éramos ilustradores principiantes, porque apenas estábamos estudiando". Muchos llamaron. "Me entrevistaron y pasé la entrevista".

De empacadora a guía
¿Quién habría de imaginarse que el nuevo trabajo de Mariana estaría relacionado con la Estación Espacial Internacional, que por entonces se construía? Esa es una estación tripulada, también llamada Orbital, que funciona como centro de investigación en la órbita terrestre, cuya administración, gestión y desarrollo está a cargo de europeos, japoneses, rusos y estadounidenses. Hay personal habitándola constantemente. La estaban construyendo por módulos. Todo lo iban llevando desarmado.

"Mi primer trabajo consistía en empacar las cosas que necesitaban allá: equipos, herramientas, comida, luces, cámaras... Todo de manera virtual". Taladros, pinzas, computadores, tornillos, tuercas; alimentos deshidratados —vegetales, pan— y golosinas porque esos astronautas van a vivir allá "arriba", por más de tres meses. Acomodaba esos elementos los armarios del transbordador. En la estación, como estaban construyendo el laboratorio, los astronautas se transformaban en mecánicos y cerrajeros, porque debían ensamblar las partes que ella les empacaba, como un armo todo.

En esa labor pasaron nueve años, de 1998 a 2006. Fue en 2006 cuando pasó a preparar y acompañar las caminatas de los astronautas. "Era el proyecto Orión. La instalación de una cápsula nueva en la estación".

Su labor es analizar las caminatas. Cuánto tiempo va a tomar, el acceso a la zona que se va a intervenir, la operación que van a ejecutar... Cambiar cables o reparar alguna antena.

Su trabajo le parece "chévere". Sabe que son escasas las personas en el planeta que realizan una actividad como la suya. "En ocasiones, mi trabajo es único".

¿Estaría dispuesta a ir a la Estación Espacial Internacional y, una vez allí, salir a dar una caminata espacial? "No, no... Quienes hacen caminatas espaciales, para usar palabras bonitas, son muy valientes".