HISTÓRICO
Medellín quiere fortalecer la no violencia como forma de vida
  • Medellín quiere fortalecer la no violencia como forma de vida | El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, y el director del Instituto Martin Luther King, Bernard Lafayette, abrieron la Cumbre de la No Violencia. FOTO HERNÁN VANEGAS OCHOA
    Medellín quiere fortalecer la no violencia como forma de vida | El alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria, y el director del Instituto Martin Luther King, Bernard Lafayette, abrieron la Cumbre de la No Violencia. FOTO HERNÁN VANEGAS OCHOA
POR JUAN CARLOS VALENCIA GIL | Publicado el 06 de mayo de 2013

Medellín, ciudad que padece el conflicto protagonizado por combos delincuenciales y mafias criminales, donde en 2012, pese a la reducción del 25% en homicidios con respecto a 2011, se presentaron 1.247 casos, según Medicina Legal, y donde en el primer trimestre de 2013 se registraron 295, un 13,5% más que en el mismo periodo de 2012, alberga ahora la primera Cumbre de la No Violencia.

Sí, la ciudad más innovadora del mundo, de acuerdo con el Urban Land Institute; la que padece fronteras invisibles, extorsiones y desplazamientos forzados, es también la de la resistencia, los sueños y la esperanza.

Su experiencia, sus dudas y enseñanzas, y las de otras latitudes se discuten en el Museo de Arte Moderno, en la cumbre, una de las actividades centrales de Mayo por la vida, iniciativa ciudadana que coordina la Alcaldía y que vincula a toda la sociedad, con el fin de sembrar la semilla de la no violencia como ruta en la existencia y como forma de solucionar los conflictos.

El alcalde, Aníbal Gaviria Correa; el director del Instituto Martin Luther King, Bernard Lafayette; el director del Festival Internacional de Poesía, Fernando Rendón; el coordinador de Redepaz, John Fernando Mesa, y el director de la Fundación Gandhi, Harivadan Shah, fueron los primeros expositores de este foro que trata temas de paz, política y medio ambiente.

Ayer en la mañana, ante el auditorio, en el que se destacaron los jóvenes de las barriadas, el alcalde dijo que la violencia es la negación de la inteligencia, mientras que la no violencia es una forma de reconciliación.

Al referirse a los diálogos de paz de La Habana, Cuba, el mandatario subrayó que Colombia vive un momento histórico en el que tiene que haber esfuerzos del Gobierno Nacional, de las Farc y la sociedad civil para aprovecharlo. "Es difícil que se repita esta oportunidad", señaló.

El estadounidense Bernard Lafayette contó que participó, junto al entonces gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria Correa, y su asesor de Paz, Gilberto Echeverri Mejía, en la marcha de la no violencia rumbo a Caicedo, en el Occidente, que derivó en el secuestro y posterior asesinato de estos dos últimos, más ocho militares, en el campamento donde las Farc los tenían en cautiverio, en Urrao.

"Guillermo Gaviria creía en lo imposible. La no violencia no muere asesinando a los líderes que la practican, como Gaviria, Luther King o Gandhi; ellos murieron, pero su vida fue plena por la no violencia", comentó Lafayette.

Aníbal Gaviria y Bernard Lafayette enfatizaron en que los líderes de la no violencia son personas normales, que luchan con valor por un ideal.

Por su parte, Fernando Rendón, que desde la palabra y el arte aporta la no violencia, propuso construir un laboratorio de paz.

El indio Harivadan Shah, radicado en Medellín, resaltó la necesidad de trabajar en la educación para reducir al mínimo los niveles de violencia.

Y John Fernando Mesa, de Redepaz, recalcó que la paz no es solo silenciar las armas, sino que debe ser integral, lo que significa que, para lograrla, se deben satisfacer necesidades como empleo y salud.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue cuando el sargento primero del Ejército Heriberto Aranguren González, sobreviviente de aquella masacre cometida por las Farc en Urrao en mayo de 2003, subió al escenario.

"Estuve secuestrado cuatro años por las Farc. Me encerraron en un cajón de madera y a ratos me dejaban salir. Me tocaba orinar en un tarro y defecar en bolsas", relató.

Y pese a su dolor, más sorprendió su posición frente al proceso de paz que adelantan el Gobierno y la guerrilla. "Deseo que llegue a feliz término para que mucho dinero que se invierte en la guerra, pase al campo social. Que las Farc hagan su revolución con ideas y no con atentados terroristas", concluyó.

También hubo instantes álgidos, cuando algunos jóvenes cuestionaron a los organizadores de la cumbre. Un integrante de un colectivo cultural de Manrique pidió presentar víctimas de todos los bandos.

En tanto que Jerson González, líder de la zona nororiental, criticó a funcionarios "que se la pasan ‘piniando’ (chateando por Blackberry), tuitiando o en Facebook, en vez de irse a recorrer los barrios periféricos, donde está el conflicto".

Además, un grupo gritó varias veces la arenga: "No a la militarización de territorios".

La cumbre siguió en la tarde con las intervenciones de Juan Alberto Gaviria, de Desearte Paz, del Centro Colombo Americano; el músico César López, que habló de fronteras invisibles; Ricardo Zapata, del colectivo Siclas y, Héctor Buitrago, de Aterciopelados, y el sociólogo Alfredo Molano, que hablaron de medio ambiente.