HISTÓRICO
Mujer cuadripléjica comió chocolatina moviendo con la mente un brazo robótico
  • Mujer cuadripléjica comió chocolatina moviendo con la mente un brazo robótico | FOTO CORTESÍA
    Mujer cuadripléjica comió chocolatina moviendo con la mente un brazo robótico | FOTO CORTESÍA
Por Ramiro Velásquez | Publicado el 17 de diciembre de 2012

El más avanzado sistema prostético, un brazo robótico controlado por la mente de una mujer cudripléjica fue revelado este lunes por la revista especializada The Lancet. Con él, pudo agarrar y mover objetos de distintas formas y tamaños y comer chocolatinas.

Para Jan Scheuermann y un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, el haber cumplido estas tareas aparentemente ordinarias demostró por primera vez que una persona cuadripléjica puede maniobrar un brazo robótico tipo humano con su mente para desarrollar muchas de los movimientos complejos y naturales de la vida diaria.

En un estudio publicado online en The Lancet, los investigadores describieron la tecnología de la interfaz cerebro-computador y los programas de entrenamiento que permitieron que la señora Scheuermann, de 53 años, residente de Whitehall Borough moviera intencionalmente un brazo, girara y torciera la muñera por primera vez en 9 años.

Menos de un año después de que les dijera a los investigadores “me voy a comer una chocolatina por mi misma antes de que finalice esto”, pudo saborearla. “Un pequeño mordisco para una mujer, pero uno grande para la la interfaz”.

“Es un salto espectacular hacia una mayor independencia y mejor funcionamiento de personas que son incapaces de mover sus brazos”, dijo Andrew Schwartz, profesor del Departamento de Neurobiología de esa universidad.

“Esta tecnología que interpreta las señales del cerebro para guiar el brazo robótico, tiene un potencial enorme y vamos a continuar explorando. Nuestro estudio muestra que es técnicamente posible restaurar esa capacidad; los participantes nos han dicho que esa tecnología les da esperanza para el futuro”.

En 1996 Scheuermann era una madre de dos niños exitosa en sus negocios en California, cuando notó que sus piernas no le respondían. En dos años, piernas y brazos se debilitaron progresivamente al punto de que requirió silla de ruedas, así como recibir ayuda para vestirse, bañarse y demás actividades. Tras retornar al hogar en Pittsburgh en 1998 para ayuda de su familia, fue diagnosticada con degeneración cerebroespinal, en la cual las conexiones entre el cerebro y los músculos se tornan lentas e inexplicablemente se deterioran.

“Ahora no puedo mover ni brazos ni piernas, ni mis hombros”, dijo. “Pero llegué a la conclusión de que preocuparse por algo es experimentarlo dos veces. Trato de vivir con las cosas buenas que tengo”.

El año pasado vio un video en el que un hombre con lesión de médula, cuadripléjico, movía objetos en una pantalla de computador, también un avance de esa universidad.

Llamaron al coordinador de la prueba y le dijeron que quería hacer lo mismo.

En febrero de este año, tras comprobarse que era apta para el estudio, la coinvestigadora Elizabeth Tyler-Kabana, le colocó redes de electrodos de 2 pulgadas cuadradas con 96 pequeños puntos de contacto en cada región del cerebro que controlarían normalmente el brazo derecho y el movimiento de la mano.

Antes de la cirugía, determinaron con exactitud dónde colocar esas redes. Algunos electrodos penetran en el cerebro 1/16 de pulgada.

Tras comprobar que las neuronas actuaban y meses de entrenamiento, pudo mover la muñeca adelante y atrás, rotarla y asir objetos, sumando lo que los científicos llaman control 7D.

Pudo coger con el brazo robótico bloques y tubos de distinto tamaño sobre una mesa, una bola y una piedra, así como unos conos más distantes.

Los científicos dijeron que continuarán los estudios y quizás en una próxima etapa usarán electrodos de doble vía no solo para capturar la intención de moverse, sino para estiular el cerebro y generar también sensaciones, permitiendo al usuario ajustar el agarrado para manipular desde una chapa hasta un huevo con toda suavidad.