HISTÓRICO
Pasión por imprimir objetos 3D
POR NATALIA ESTEFANÍA BOTERO | Publicado el 07 de septiembre de 2013
Un día no muy lejano al lado de su PC en casa, tendrá una impresora 3D. Es decir, una máquina con la que puede hacer un prototipo rápido de objetos. Para construir un accesorio, su propio juguete o el repuesto que necesita para su casa.

En 10 o 15 años, calcula Santiago Correa, líder de Smartbone, la compañía de bioingeniería que utiliza la impresión tridimensional para fabricar el dispositivo o prótesis final que será implantada en el cráneo del paciente.

Para llegar a este escenario varios cambios se han dado. Para comenzar, el software CAD (diseño asistido por computador) se ha vuelto cada vez más accesible (pagos, por debajo de los 100 dólares) e incluso opciones gratuitas como Google Sketchup o Blender, permiten crear una figura volumétrica con facilidad.

Detrás de esto están los seguidores del DIY (Do It yourself), que deciden crear sus propios modelos pero apalancados por el deseo de compartirlos y ver crecer esta comunidad. Ahora hay sitios como Thingiverse, una especie de banco de ideas web con piezas diseñadas y listas para convertirlas en objetos.

Y hay una comunidad "maker", de hacedores, dispuestos incluso a crear su propia impresora 3D, como lo hicieron Carlos Mario Vélez Nieto y Mauricio Moreno Gerena, que un día se preguntaron si en realidad resultaba tan difícil hacerlo.

Entonces, se encontraron con el Proyecto Reprap, que en 2008 creó primer el primer modelo, Darwin.

Pronto se creó una fundación impulsada, entre otros, por el ingeniero Zach Smith, creador de Makerbot, la empresa ahora de propiedad del gigante Stratasis, que ha decidido masificar este universo al permitir la compra del material necesario para crear una impresora 3D.

Carlos y Mauricio tenían experiencia con microcontroladores, microelectrónica y diseño de máquinas. Además, trabajan juntos. Durante 6 meses se dedicaron a ensamblar una máquina, no más grande que dos cajas apiladas de cerveza.

Es simple y funciona. El cerebro es un Arduino, la tarjeta madre programable a la que se le conectaron cuatro motores y un sistema que finaliza en un extrusor por donde sale la resina, en general un polímero biodegradable, con los que han hecho pequeñas piezas. Calculan que una carcasa de celular puede tardar en imprimirse, capa a capa, en 30 minutos. Cuenta con un panel de control para independizarla del PC. En un futuro, esperan conectarla a la web, a partir de evolucionarla con un computador, tipo Raspberri Pi.

Quieren conservar el espíritu Open Source con el que la crearon, y abrirla para la experimentación de la comunidad. Se encuentran en el Twitter @3Dmedellin. Ellos hacen esto por pasión, para "sacar los objetos de las pantallas".

Como lo hace el diseñador de modas, Camilo Álvarez, que presentó piezas impresas en 3D para la última feria de Colombiamoda. Aunque reconoce que por ahora es un asunto costoso y experimental, que requiere de terceros para concretarse, cree que, en el futuro, se "descargarán objetos como ahora se hace con la música". Por ahora esa revolución se gesta.