HISTÓRICO
"Si no viene en vidrio, ni se come, ni se bebe”
  • Los insumos para producir el vidrio son: arena, carbonato de sodio, feldespato, caliza y vidrio reciclado, los cuales se funden en los hornos de la planta. FOTO Nelson Matta
    Los insumos para producir el vidrio son: arena, carbonato de sodio, feldespato, caliza y vidrio reciclado, los cuales se funden en los hornos de la planta. FOTO Nelson Matta
Por Nelson Matta Colorado | Publicado el 13 de septiembre de 2013

En la casa de Álvaro Suárez Quiceno nadie come, bebe, ni guarda alimentos en recipientes que no sean de vidrio. En el hogar del presidente de O-I Peldar en Colombia, no se cumple el adagio de “en casa de herrero, cuchara de palo”.

Igual sentimiento profesa Julio César Posada Diosa, operador de máquina en la compañía, a quien le hierve la sangre cuando su gente emplea utensilios de material diferente. “Me da piedra cuando veo algo de plástico, por ejemplo donde mi hermana, y le digo: ‘mija, cambie eso por vidrio, ¡que es lo que le da la comida a su hermano!”.

Da la impresión que el mismo nivel de compromiso acompaña a los 1.231 empleados de la firma en nuestro país que, literalmente, transpiran por ese compuesto transparente, duro y reciclable eternamente, en el que todos nos hemos reflejado alguna vez.

La historia de esta grata obsesión comenzó a finales del siglo XIX en Antioquia. La Locería Colombiana, en el municipio de Caldas, explotaba los insumos de la minería de carbón de la zona y sus alrededores, para fabricar lozas y vidrios, cuyos materiales guardan semejanza.

En 1939 las operaciones vidrieras despertaron el interés de los hermanos Pedro Luis y Darío Restrepo Botero, quienes compraron esa división de la Locería para edificar su propio negocio.

Fusionaron las iniciales de sus nombres para crear la marca de sus productos y así nació la Cristalería Peldar.

La sede principal se construyó en la década siguiente y hoy permanece incólume e imponente, ocupando 70.000 metros cuadrados en Envigado, al frente del barrio Alcalá.
 
El salto a la multinacional
El sueño de los hermanos Pedro Luis y Darío adquirió enormes proporciones en 1962, cuando la multinacional estadounidense Owens Illinois, la mayor fabricante de envases de vidrios del planeta, invirtió en su compañía.

La firma cambió su nombre a O-I Peldar, integrando un conglomerado que opera 81 plantas en 21 países, afirmado en más de 24.000 empleados de todas las razas, colores y estilos, tan variados como las botellas que a diario produce.

El presidente Suárez explica que en la actualidad Owens es dueña del 59% de la empresa; la Organización Ardila Lülle, del 39%; y el resto de la participación está en manos de accionistas minoritarios.

Jorge Ramírez Agudelo, director de Recursos Humanos en Envigado, añade que el grupo O-I Peldar tiene tres empresas afiliadas en nuestro país, cada una encargada de una división del negocio: Cristalería Peldar, con plantas en Envigado y Zipaquirá (Cundinamarca), que fabrica envases y vidrio plano (para ventanas), y administra una mina de arena; Cristar, que innova y produce cristalería para la mesa, cuya sede está en Buga (Valle); y Vidriería Fenicia, con planta en Soacha (Cundinamarca), especializada en los envases premium de lujo y productos similares.

El camino no ha sido sencillo. En 1999 una crisis económica nacional abofeteó a la organización. Bajó la demanda de sus creaciones y se vieron obligados a apagar hornos y máquinas. El impacto financiero fue grave, porque en los años anteriores hubo buenos rendimientos y se habían endeudado para comprar equipos nuevos.

En el marco de esa crisis, en febrero del 2000 adquirieron al competidor Conalvidrios, fortaleciendo la presencia en el mercado.
 
Fábrica de talento
“Hace como 16 años, cuando terminé una maestría en Administración de Negocios, en Estados Unidos, mi sueño era trabajar en una multinacional”, recuerda Álvaro, dejando escapar una sonrisa de picardía.

El objetivo, que a muchos intimida, se le presentó de la manera más casual. “Simplemente vi un aviso en El Colombiano, ‘Peldar busca director de Planeación Financiera’, y dije: ¡ese soy yo!”.

El ejecutivo comenzó así una carrera ascendente, que lo llevó a sentarse ahora en la silla de la presidencia en Colombia, al frente de una firma que, según el balance oficial, tuvo ingresos operacionales por 765.612 millones de pesos en 2012, y exportaciones por 145,4 millones de dólares. “Es un orgullo y una responsabilidad muy grande”, asevera.

También ascendente ha sido el desempeño de Julio César, uno de los trabajadores más veteranos. Ingresó en 1991, con apenas un cuarto de bachillerato a cuestas, a laborar en el área de mantenimiento.

Antes trabajaba en un almacén de cadena y su patrona le advirtió, con cierta sorna: “¿Te vas a ir a Peldar a lavar baños, sabiendo que aquí tenés personal a cargo?”.

- “Pues no pienso quedarme toda la vida lavando baños”, respondió él, y a fe que ha cumplido.

Tras destacarse en varias funciones, llegó a ser operador técnico de una máquina doble gota, la cual recibe los envases recién salidos de un horno de tres pisos de altura y 1.560 °C de temperatura.

Pero lo que más satisfacción le da, lo que le hace brillar los ojos y erizar la piel, es ser el comandante de bomberos de la planta de Envigado.

Exhibe con pasión las insignias, narra que atendió hace cuatro años el derrame del horno B, coordinando a 130 bomberos, y que hasta le salvó la vida a un bañista, gracias a los conocimientos adquiridos.

“Estábamos en Río Claro y un señor se ahogaba, un cuñado lo sacó del agua y yo le di los primeros auxilios. El señor cada año me agradece, prácticamente estaba ahogado”.

Aunque de mundos muy diferentes en la organización, las carreras del presidente y del operario se cruzan en una bandera común. “A futuro, nuestro reto es generar un ambiente de trabajo atractivo para atraer gente talentosa a la empresa, o generar aquí ese talento”, comenta Álvaro.

Agrega que varios ejecutivos paisas formados en la sede han ascendido hasta Owens Illinois, ocupando cargos directivos en otras naciones.

Y allí radica para Álvaro uno de los aportes más grandes de su empresa a Antioquia: la formación de talentos y la generación de puestos de trabajo, junto al manejo ecológico a través del reciclaje y el apoyo a las estrategias de otras compañías, pues O-I Peldar fabrica productos para cerveceras, licoreras y decenas de entidades en general.

Su orgullo es tanto, el de Álvaro y el de Julio César, que por eso no beben ni comen alimentos que no hallan estado antes al abrigo de un transparente, duro y reciclado envase de vidrio.