HISTÓRICO
Un museo donde el agua es lo más importante
Por MÓNICA QUINTERO RESTREPO | Publicado el 27 de marzo de 2012
La tortuga mueve sus pequeños labios. A veces mueve también una de las patas, mientras explica, según la elección, la historia geológica de la Tierra. La tortuga habla a través de esa pantalla táctil. Luego aparecen más seres y más tierra y más agua y más historia. Todo depende del dedo que toca y de quien esté viendo.

En el nuevo Museo del Agua, la historia empieza en el ascensor. Dos segundos de oscuridad, una voz a lo lejos y las puertas que se abren para una explosión: el origen del universo, el planeta Tierra que aparece, el agua, la vida que surge y así sucesivamente. Todo con historias, con pantallas, con sonidos, con juegos y hasta con burbujas y el por qué los mosquitos pueden pararse sobre la superficie de un líquido, sin que se hundan.

Porque en este nuevo lugar, que es el mismo espacio donde antes estuvo el Museo Interactivo EPM, el homenaje es para el agua: desde el principio, antes del planeta mismo, y hasta la reflexión del cuidado de ella y del medio ambiente.

"Esto es un espacio para que la gente reflexione, a partir de un recorrido de sensaciones, sobre la importancia del agua, de tener claro que podemos estar de pronto en medio de una ciudad privilegiada, en términos de cantidad y calidad, pero que a futuro afronta grandes riesgos sobre todo en términos de cantidad del agua y de contaminación", dijo Eduardo Cadavid , director de aguas de EPM.

Para aprender
Un espacio que enseña desde la apelación a los sentidos. A veces la vista, a veces el oído, a veces el tacto. En donde se muestran, por ejemplo, los siete biomas (lugares con características específicas) que tiene Colombia. En el marino costero se siente el calor y se escucha el mar, en el bosque andino se ven los riachuelos, en el páramo se siente el frío y así, según las características de cada uno. "Más allá de leer es sentir", añadió el director de aguas.

Son tres ejes los que guían el lugar, con salas que manejan diferentes conceptos y que buscan desde el juego, la interacción y las sensaciones, enseñarle a quienes lo visiten, diferentes teorías y momentos. Aparecen hasta las civilizaciones.

La inversión, señaló Cadavid, pasa por los 12 mil millones de pesos, entre los que se incluye la tecnología, los desarrollos de experiencias y la adecuación del espacio.

El final es para el arte. Una exposición temporal. Empieza el artista Fredy Alzate con su obra Epífora, Juegos de Agua. Hay video y oscuridad y sonidos. Las ollas, una tras otra, cuelgan desde el techo. De algunas ollas, imágenes que caen al piso.