“Hoy en México es mucho más peligroso para los periodistas cubrir el nexo de los narcos con los políticos, empresarios y Ejército, que hablar de los mismos narcos. Ya ellos hacen a los políticos. Desde un principio los promueven y los ponen en puestos importantes. La clase política mexicana hoy es hija de los narcos”, estas palabras las dijo Javier Valdez, el cronista de la violencia en Sinaloa, a EL COLOMBIANO, el viernes 12 de mayo, tres días antes de ser asesinado, (lunes 15 de mayo).
Ha pasado un poco más de un mes y sus palabras ya suenan proféticas. El gobierno está cada vez más salpicado por un escándalo de interceptaciones contra los comunicadores más críticos y activistas de derechos humanos. Si ya se veía pisoteada la libertad de prensa con el asesinato de uno de los periodistas más valientes de México, ahora se ve mancillada al llegar la persecución a los celulares de los colegas más renombrados del Distrito Federal (DF), que se creían blindados frente a lo que se ve en las regiones....