Paro docente argentino: las clases a las plazas

  • Los profesores estuvieron reunidos durante el fin de semana en la Plaza de Mayo de Buenos Aires. FOTO david santos
    Los profesores estuvieron reunidos durante el fin de semana en la Plaza de Mayo de Buenos Aires. FOTO david santos
Por David E. Santos GómezBuenos Aires, Argentina | Publicado el 27 de agosto de 2018
90 %

de acatamiento tuvo el llamado a la huelga en Buenos Aires: Gremio.

en definitiva

Las calles de Buenos Aires fueron tomados por los profesores para presionar una reforma salariar del gobierno de Mauricio Macri que, hasta el momento, se mantiene distante.

Argentina es un país de movilizaciones sociales. De protestas y reclamos que mantienen acelerado, al mismo tiempo, el pulso político y el de la cotidianidad. Siempre dispuesto a tomar las calles ante lo que considera una injusticia o la urgencia de un nuevo derecho. Siempre atento al vaivén de las decisiones del legislativo o el ejecutivo para levantar las pancartas. Subir las voces. Agitar las manos. Hacer sonar las cacerolas.

En Buenos Aires, por ejemplo, cada mañana los noticieros se enfocan en tres elementos vitales para los porteños: el clima, el valor del dólar y las calles que estarán cerradas por las marchas.

Entre los últimos paros, sin embargo, uno se ha destacado por el tamaño de la movilización, las formas de la protesta y las consecuencias: la huelga docente de las universidades públicas que agrupa a 57 instituciones, 190 mil profesores y más de un millón y medio de alumnos. Muchos de ellos extranjeros. Muchos de ellos colombianos.

El sistema público de educación superior está paralizado hace tres semanas y no se ve una solución pronta. Los docentes votaron por no iniciar el segundo cuatrimestre del año, a principios de agosto, para exigirle al gobierno del presidente Mauricio Macri que revise sus políticas de ajuste económico que están asfixiando a las universidades. Los salarios se han ido al traste luego de tres años de una inflación que solo para este 2018 se espera superior al 30 %, la infraestructura está abandonada a su suerte –con inversiones minúsculas y apenas paliativas en facultades que no tienen gas, sufren cortes de luz e inundaciones-, y la promesa de campaña de un aumento en el presupuesto de ciencia y tecnología, que incluye entre adhesión de nuevos investigadores y becarios, no solo no se ha cumplido sino que cada vez llegan menos recursos.

La Plaza de Mayo, lugar histórico de protestas y reivindicaciones argentinas, se transformó el pasado viernes en un inmenso salón de clases –a pesar del frío invernal– con pupitres improvisados y tableros de papel con lecciones de física, sociología o economía. La facultad más curiosa del mundo a los ojos de miles de caminantes. Muchos se detenían con extrañeza a mirar a los profesores. A los alumnos. Incluso algunos se quedaban un tiempo y recibían la lección. Formas de una huelga que quiere ir más allá de las marchas.

Una de las clases era Teoría Sociológica, de cuarto año de la carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El profesor es Daniel Jones, doctor en ciencias sociales, investigador, y docente por más de dos décadas. “Nos estamos muriendo de frío, pero mantenemos el espíritu”, le dice Jones a EL COLOMBIANO, antes de explicar que la protesta pretende visibilizar una problemática que ya tocó fondo.

Jones dice que no es optimista con una salida a la huelga porque el presidente Macri no ha ofrecido acercamientos. “Yo no veía algo igual desde finales de los noventa, con Carlos Menem. Es un desmantelamiento progresivo. No son solo los salarios. Es la precariedad de las instalaciones de las universidades, la poca inversión en ciencia. Este es el primer presidente en la historia de Argentina que no viene de una universidad pública y su visión es distinta. Es evidente”.

Un ejemplo en crisis

La educación universitaria argentina ha sido, históricamente, ejemplo de acceso público, excelencia y gratuidad en América Latina. Son justamente estas características las que hacen que sea uno de los principales destinos para los estudiantes de todo el continente, muchos de ellos colombianos.

Diego Paredes, doctor en Filosofía de la Universidad Nacional de Colombia, adelanta sus estudios postdoctorales en la UBA y dicta clases en la Universidad de Mar del Plata. El colombiano destaca la tradición y la importancia de la educación pública en Argentina y su defensa, así como la actividad científica y su financiamiento público. “En una situación como esta, donde el aumento salarial propuesto por el Gobierno está 15 puntos por debajo de la inflación estimada, es comprensible que un paro docente sea apoyado mayoritariamente y se lleven a cabo movilizaciones masivas”, opina.

La profesora de la UBA y doctorada en Artes de la misma universidad, Verónica Devalle, explica que la educación universitaria pública argentina tiene algunas características que la hacen distinta. Es gratuita y el ingreso es irrestricto en el caso de la UBA que por eso mismo es masiva. “La UBA tiene más de 300.000 estudiantes y es de excelencia. Algunas carreras están en los rankings de las 20 mejores de sus pares a nivel internacional. Tal es el caso de Artes y Diseño. Y entre las 100 mejores como es el caso de Sociología e Historia. Solo la UBA tiene tres Premios Nobel producto de una formación de excelencia en la universidad pública”.

Por eso las calles están encendidas y la preocupación se siente en los discursos de los docentes. En Argentina -y hasta ahora- dice Devalle, se puede acceder a los mejores niveles de educación sin pertenecer a una élite económica, social o cultural. “Eso es lo que está en peligro: el garantizar los procesos de movilidad social vía educación para sectores medios y bajos”.

El Gobierno insiste en que todos los sectores de la sociedad tienen que apretarse el cinturón ante la crisis económica que no cede. El acuerdo para el rescate que se pidió al Fondo Monetario Internacional obliga a recortes, entre los que está la educación. Y a pesar de las promesas que la Casa Rosada hizo de que este año se verían mejoras importantes en economía, el 2018 cerrará con cifras en rojo.

Mientras tanto la huelga seguirá. Con cortes de calles, con discusiones en las entradas de las facultades, con clases en los parques cercanos a los claustros. Para el próximo jueves 30 está convocada una marcha multitudinaria de docentes que pretende llegar a la Plaza de Mayo y a la Casa Rosada. Dicen que, aún cuando esta ciudad está acostumbrada a las movilizaciones, se paralizará el centro de Buenos Aires de una forma pocas veces vista. Serán miles de profesores educando mientras caminan.

Contexto de la Noticia

OPINIóN “estamos en una emergencia”

Germán Pérez
Profesor Universidad Mar del Plata
El problema que tenemos ahora es la acumulación de peticiones. Venimos con un atraso salarial que empezó en el 2016 y que amenaza con profundizarse. Se nos ofreció, ahora, un 15% con una inflación que será mínimo del 32. Pero no es solo eso. La segunda cuestión es el funcionamiento mismo de las universidades porque el presupuesto universitario está sometido a los mismos mecanismos de inflación y depreciación que comentamos. El problema ya no son nuestros salarios es que no se van a poder abrir las universidades. El tercer punto el sistema científico. Hay años de inversión que se detienen ahora.

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