El rescate de cuatro de los 12 menores de edad de un equipo de fútbol y su entrenador, atrapados en la cueva Tham Luang de Tailandia hace 17 días, dio una luz de esperanza a sus familias y a las autoridades de ese país.
Sin embargo, ahora los esfuerzos se concentrarán en reanudar el rescate, antes de que las lluvias se intensifiquen y compliquen el operativo, por la facilidad con la que se inunda la cueva en la que permanecen los jóvenes.
Ayer, hacia las 9:00 de la mañana hora colombiana, las Fuerzas Armadas filipinas indicaron que la labor se suspendía, debido a que se había acabado el oxígeno que se requiere para que los buzos ingresen a la cueva y saquen a los menores de edad.
“Los niños están preparados para afrontar todos los desafíos”, manifestó Narongsak Osottanakorn, jefe del operativo de rescate, quien además explicó que los jóvenes saldrán uno por uno, teniendo en cuenta lo complejo que es cada intervención, por lo que confían en que todos estén a salvo a más tardar el jueves, si las condiciones lo permiten (ver infografía).
El tiempo es otro factor que apremia. El primer ministro, Prayut Chan-o-cha, dio a conocer esta semana que a un buzo experimentado le tomaban por lo menos 11 horas ir y venir al lugar donde están los niños: seis horas de ida y cinco de vuelta, aprovechando la corriente y resaltó el riesgo de la operación, recordando a Saman Gunan, buzo del ejército, quien murió durante las labores el pasado viernes.
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