Captagón, el monstruo invisible de la guerra en Siria
Una píldora que en los sesenta era usada para niños con déficit de atención llegó al mercado negro, financia conflictos y aviva a terroristas y refugiados.
Captagón. Una droga sintética que lleva a la euforia; despista el hambre, la fatiga y el frío, y aumenta la fuerza y la destreza en escenarios como una batalla. Captagón. El estimulante que en Medio Oriente, sin hacer demasiado ruido, superó el número de incautaciones de los opiáceos. Captagón. La fuente perfecta de financiación para los actores del conflicto en Siria, y el narcótico de sus soldados y víctimas.
Su base, la fenetrilina, servía en la Alemania de 1961 como medicamento para niños con trastornos de atención. Pero más tardó en ser prohibido por su carácter adictivo y sus efectos sobre el sistema hepático, que en entrar al mercado negro con uso recreativo.
Los primeros en hacerlo fueron los búlgaros. El mundo se entibiaba con la caída...