Desde este martes, la violencia doméstica es delito en China, después de la reciente aprobación de una ley que castiga duramente a los agresores y que a nivel internacional la decisión es vista como un “hito” en ese país, donde este tipo de maltratos se siguen viendo como un “asunto privado” a tratar en familia. Un paso histórico para el gigante asiático, y un triunfo para “los colectivos de feministas, que llevan más de una década trabajando para que esa lacra sea punible”.
“Cerca del 40 % de las mujeres chinas casadas o en una relación han sufrido violencia física o sexual por parte de sus parejas”, según datos de 2014 de la Federación de Todas las Mujeres de China, ligada al gobernante Partido Comunista. No obstante, la “Federación sólo recibe entre 40.000 y 50.000 denuncias al año”, lejos del porcentaje de afectadas, pues la población “total de féminas asciende a 667 millones”. De ahí, la necesidad de derribar el tabú y perseguir a los atacantes.
La nueva legislación
A partir de ahora, tan sólo bastará con una denuncia para que los casos sean investigados y las víctimas puedan conseguir una orden de alejamiento en 72 horas, o en cuestión de un día si es urgente.
“Es un paso importantísimo. Ha sido un largo recorrido: se lleva peleando desde 1995”, destacó Wei Tingting, una de las activistas en defensa de la mujer más activas del país y parte del grupo de cinco feministas arrestadas el año pasado por sus innovadoras campañas en espacios públicos.
La nueva legislación define la violencia doméstica como “daño físico, psicológico o de otro tipo” y se contemplan manifestaciones de ese abuso tanto los golpes, las heridas como las amenazas o los insultos. Las alusiones a los abusos emocionales no estaban incluidas en las primeras versiones de la ley, si bien las autoridades cambiaron de opinión tras recibir numerosas críticas. También aceptaron como violencia doméstica las situaciones en los casos de cohabitación, cuando las parejas no están casadas, otra reivindicación de los colectivos feministas no recogida inicialmente.
Sin embargo, la ley no reconoce como violencia doméstica los abusos sexuales dentro de la pareja, casada o no, y tampoco incluye los maltratos dentro de parejas que no estén casadas ni convivan. Tampoco condena otro tipo de agresiones por parte de otros miembros de la familia, ni incluye la violencia entre personas del mismo sexo.
La ley marca las pautas de actuación de la policía en estos casos y le obliga a ayudar a la víctima a recibir atención médica e intervenir si es testigo de una agresión. Hasta ahora, los centros de ayuda fundados por ciudadanos de a pie eran el único cobijo de las víctimas que se decidían a alzar la voz, explicó una letrada que trabaja en una de estas organizaciones, Zhongzhe, y quien prefirió hablar desde el anonimato.
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