“La hija del dictador que cumple 25 años de cárcel por los crímenes y robos que cometió durante los diez años en que gobernó el Perú, constituiría una legitimación de aquella dictadura corrupta y sanguinaria y un retorno al populismo, a la división enconada y a la violencia”. Así advertía el escritor Mario Vargas Llosa, el pasado 17 de abril en EL COLOMBIANO, sobre la decisión que tienen los peruanos hoy domingo 5 de junio.
Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori —encarcelado por crímenes de lesa humanidad y delitos de corrupción—, está a pocas horas de obtener el máximo cargo, aunque su último obstáculo para hacerse con el poder es el conservador Pedro Pablo Kuzcynski, quien no obstante se ve superado en encuestas.