Millones de franceses vieron seriamente afectadas sus actividades cotidianas a raíz de la huelga nacional de trenes convocada por trabajadores de ese sector. Se trata del más grave paro que vive el país desde que Emmanuel Macron asumió la Presidencia en 2017, y pone en evidencia las crecientes fisuras en un gobierno que siempre intentó suscitar el apoyo de sectores diversos mostrándose independiente.
A pesar de que la autoridad de ferrocarriles (SNCF) se esforzó por destacar que solo uno de cada tres de sus trabajadores estuvo en este primer paro (un 33,9 %), ante las largas filas y la paralización, reconoció que el 48 % de sus empleados —imprescindiblespara que los trenes circulen—, y el 77 % de los conductores, estuvieron en la protesta.