Las ansias de una apertura democrática y elecciones en Hong Kong sin candidatos controlados por Pekín chocaron ayer contra la orden del Gobierno chino de desalojar las tres zonas donde miles de protestantes se congregan desde hace dos meses.
Las tensiones se elevaron en un nuevo intento de desalojo por parte de la Policía de los manifestantes de un tramo de 100 metros en la calle Arglye, en el barrio obrero de Mong Kok, lo que provocó enfrentamientos que terminaron con la detención de 32 personas, mientras que tres agentes tuvieron que ser atendidos con heridas.
En las últimas semanas las autoridades intentan cumplir con una orden judicial del Tribunal Superior de Hong Kong, que ordenó eliminar los obstáculos y despejar tres zonas de la ciudad...