La especulación llevaba desde el martes esparcida por las calles de Harare, la capital de Zimbabue. Como si se tratara de tiempos de Guerra Fría, la Embajada de EE. UU. en ese país pedía a los norteamericanos permanecer en sus casas ante la “incertidumbre política”. En realidad ya soplaban los vientos de golpe y tenían a todos —locales y extranjeros— en alerta.
Sobre la noche ya se hablaba de que el nonagenario dictador Robert Mugabe se encontraba bajo custodia militar, así como varios ministros. En un principio los militares, que coparon las calles en torno a las sedes del poder, negaron la intentona, pero sobre la madrugada aceptaron su rol en la acción.
Pocos detalles más trascendieron en el transcurso del día sobre el golpe y quiénes lo...