Haití no sabrá quiénes están más cerca de ser su nuevo presidente hasta la próxima semana, cuando al fin se haya hecho el conteo de todos los votos.
Con una débil democracia, la pobreza y el azote de la naturaleza que les ha quitado cada tanto lo poco que tienen, los haitianos fueron juiciosos a las urnas a escoger entre 27 candidatos que prometían un país distinto para aquellos que mueren de hambre y de sed en medio del mar Caribe.
Seis millones de haitianos estaban habilitados para votar, y los dos candidatos con más votos deberán enfrentarse el 29 de enero por la banda presidencial, a no ser que en un país tan divido alguno alcance la mayoría de los votos (50 % más un voto) y pueda descartar a los demás de una vez.
La votación también completará el Parlamento, ya que votaron para escoger a un tercio del Senado y a los 25 miembros que faltan de la Cámara de Diputados.
Los resultados de las elecciones del año pasado se vieron disputados y fueron anulados después de que una comisión especial dijera que encontró lo que parecía un volumen significativo de fraude y mala conducta profesional.
En las elecciones pasadas votó menos del 30 % de los ciudadanos habilitados para hacerlo, lo que evidencia que el haitiano promedio no vota porque está cansado de que la clase política no cumpla sus promesas, y en cambio, tras cada mandatario la isla se torne más pobre y se hunda más en la miseria, para estas elecciones parecía que había más esperanza, por lo menos más urgencia de cambio.
“Nada me impedirá votar. Todos tenemos que alzarnos y ayudar a resolver los problemas de Haití”, dijo, a la Agencia AP, Mickenson Berger, que corta el pelo en una esquina de Puerto Príncipe desde que el devastador terremoto de 2010 destruyó su barbería.
La jornada era vigilada por 12.901 personas entre miembros de la Policía Nacional haitiana y de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití.
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