La rebelión de las argentinas

  • La campaña #Niunamenos nació en Argentina, como respuesta a los casos de violencia, y ahora está en el resto de la región. FOTO afp
    La campaña #Niunamenos nació en Argentina, como respuesta a los casos de violencia, y ahora está en el resto de la región. FOTO afp
  • Pese a las lluvias, el obelisco de Buenos Aires concentró a miles de mujeres que se oponen a los feminicidios. FOTO reuters
    Pese a las lluvias, el obelisco de Buenos Aires concentró a miles de mujeres que se oponen a los feminicidios. FOTO reuters
Por Catalina oquendo b. Colaboración especial | Publicado el 21 de octubre de 2016
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de cada 10 mujeres asesinadas en Argentina había presentado denuncia.

en definitiva

La violencia fíisca y sexual contra las mujeres en Argentina requiere una nueva mirada de las autoridades. La protesta busca sobre todo que haya justicia y prevención.

‘Lucía. Lucía, 16 años. Lucía, 16 años, apenas unos días atrás. Lucía, 16 años apenas unos días atrás, viva. Ahí queremos detener el mundo’.

Así comenzaba la carta Te nombro Lucía, que escribieron a esta joven de Mar del Plata, cuyo caso detonó la decisión de las mujeres argentinas de parar actividades en todo el país, como protesta por el abuso sexual, empalamiento y asesinato del que fue víctima esta joven.

Junto a su nombre resuenan también los de Chiara Páez, embarazada y asesinada a los 14 años, por su novio; la de Lucila Yaconis, de 16 años, asfixiada al resistirse a una violación; la de Micaela Ortega, una niña de 12 años, engañada por Facebook y asesinada. Como se gritó y se seguirá haciendo en las calles, porque las movilizaciones y plantones siguen: muchos nombres, muchas Lucías, todos somos Lucía.

El del miércoles fue, tal como se llamó, un día negro y reunió a cientos de miles de mujeres que no solo marcharon bajo la lluvia, que no las amedrentó, sino que también pararon sus labores: en el subte, en los trabajos y en las casas. Fue un día tan oscuro como el sábado 8 de octubre, cuando dos hombres de 23 y 41 años drogaron, violaron y ‘empalaron’ a Lucía Pérez, en esa ciudad costera, ubicada a 400 kilómetros de Buenos Aires.

Según las autoridades, después de asesinarla, los dos hombres, en asocio con un tercero, la bañaron, vistieron y dejaron en un centro médico. Hoy, los tres están detenidos, pero como le dijo a EL COLOMBIANO, Matías Pérez, hermano de la joven, “no es suficiente”.

“Queremos justicia en serio, que se investiguen todas las causas en las que están involucrados. No son solo estos tres tipos los que tienen las drogas, siempre hay alguien que les permite vender (para la Fiscalía, los detenidos serían vendedores de drogas a las afueras de los colegios)”, dijo Pérez y denunció amenazas de muerte contra su familia.

Impactada y dolida, la fiscal del caso, María Isabel Sánchez, agregó que jamás vio algo tan aberrante. “La violación no fue únicamente perpetrada con miembro viril masculino. La muerte se produjo por el acceso violento con un objeto romo por vía anal, lo que motivó el reflejo vagal, un excesivo dolor que le causó un paro cardíaco”.

Un hecho que, inevitablemente, recuerda el de Rosa Elvira Cely, abusada y empalada en Bogotá; o el de la joven de 16 años violada por 33 hombres en Brasil y que demuestra que la violencia contra las mujeres es un flagelo que recorre todo el continente.

Con Lucía ya son 235

El paro denunció que, en este país, casos como el de Lucía, son pan de cada día y pretendía demostrar que las mujeres tienen impacto en la economía productiva. Un acto sin precedentes en un país acostumbrado a movilizarse y donde desde el año pasado se gestó Ni una menos, una histórica manifestación de mujeres que ahora recorre América Latina.

Las cifras les dan la razón a las mujeres y son desalentadoras. En el último año, según el Registro Oficial de Feminicidios de Argentina, fueron asesinadas 235 mujeres. Y en el 70 % de los casos el perpetrador fue un allegado a ellas: sus parejas, exnovios, familiares.

Lo más grave es que 2 de cada 10 mujeres asesinadas habían presentado denuncias por violencia de género.

De acuerdo con el Observatorio de Violencia de Género de la provincia de Buenos Aires, en 2015 hubo 535 denuncias cada día, en total 197.037 durante ese año. Sin embargo, muchas fueron desestimadas.

“En el fuero penal, el 80 % de las causas judiciales por violencia en los que las víctimas son mujeres fueron tipificadas como lesiones simples y amenazas”, informó el Observatorio.

Muchas historias se instalaron también en las redes sociales, gracias a que muchas mujeres cambiaron su foto de perfil en Facebook o en Twitter, por la imagen de alguna de las víctimas y recordaron que, al menos ellas, que están vivas, y en nombre de todas las asesinadas, podían salir a protestar. En México, Bolivia, Guatemala y España, mujeres se sumaron a las movilizaciones.

Pero no solo se trata de asesinatos. Las cifras de violencia sexual son impactantes. De acuerdo con el Ministerio de Justicia argentino, el 42 % de las argentinas sufrió violencia física y sexual, al menos una vez desde los 16 años.

Por eso, el hermano de Lucía, la joven asesinada insistía en la necesidad de reaccionar. “Esta vez le tocó a Lucía sufrir esa bestial violencia de género, pero la próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amás en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: ‘Ni una menos’”. “Solo así, evitaremos que maten a miles de Lucías más”, escribió el hermano de la joven, cuya historia disparó la indignación.

Contexto de la Noticia

Paréntesis otros países se sumaron

Con el lema “Miércoles Negro” el grupo “Ni Una Menos” y otras 50 organizaciones llamaron a que las mujeres se vistieran de luto y alzaran su voz contra la incesante violencia machista con un paro de actividades de una hora. Protestas similares se convocaron en Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Guatemala, en el marco de una iniciativa regional que busca decir basta a los feminicidios. En México, unas 200 personas se concentraron en la estatua del Ángel de la Independencia con carteles con leyendas como “Ni una más” y “¡Aunque traiga escote, aunque traiga falda, no quiero ser asesinada!”.

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