Un brote de fiebre amarilla en Angola, que ya deja 301 muertos, confirma que los virus van al ritmo de la globalización.
Las migraciones que resultan de conflictos armados, hambrunas o sequías, sumadas a la falta de control, agravan las condiciones para que se transmitan enfermedades entre países.
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“El mundo no está lo suficientemente preparado para enfrentar la amenaza de nuevas y resucitadas enfermedades infecciosas”. Con esta advertencia la presidenta de la OMS, Margaret Chang, se refirió a los ministros de salud de 194 estados durante Asamblea Mundial de la Salud, que concluyó hoy en Ginebra.
Para argumentar su alarma, recordó que en solo dos años ya hubo una respuesta insuficiente con la epidemia de ébola, que dejó más de 11.300 muertos; a esta le siguió la del zika, que “volvió a tomar por sorpresa al mundo sin vacuna y sin suficientes pruebas fiables para el diagnóstico”, y aún “más brutal” es la lección del actual brote de fiebre amarilla en Angola, enfermedad que si bien tiene vacuna desde hace 80 años, no se aplica con suficiente...