Aunque el término es cada vez más utilizado en las naciones latinoamericanas, e incluso tipificado ya como un delito en varias de ellas, el feminicidio seguirá siendo por muchos años uno de los males que caracterizan a las sociedades de la región. 2016 fue muestra de que a pesar de la indignación que puedan causar este tipo de crímenes, de las muchas marchas multitudinarias que generaron en las capitales de América Latina, y de una creciente conciencia para enfrentar este asunto, es poco o nada lo que se ha avanzado.
Los asesinatos de mujeres por razones de género no solo no han mermado en la mayoría de los casos, sino que incluso van en aumento. Argentina experimenta como ningún otro territorio el fenómeno: un feminicidio cada 30 horas, 230...