El periodista Jamal Khashoggi ha resultado un problema mucho mayor para la monarquía saudí por su muerte en la embajada de ese país en Turquía, que por sus críticas hacia el régimen hechas desde el Washington Post.
A tres semanas de su asesinato, reconocido por el gobierno saudí hace siete días, países como Alemania, Reino Unido y Francia han manifestado su intención de congelar su venta de armas hacia Arabia y varios diplomáticos han cancelado su visita a un foro económico en ese país.
La atención mundial está sobre la sede diplomática en Estambul a la que se vio entrar a Khashoggi el 2 de octubre para un trámite matrimonial. Lo que sucedió con el cuerpo del periodista durante esas horas –una pelea en la que murió “accidentalmente” según...