Las palabras del presidente Juan Manuel Santos, en las que afirma que “a estas alturas” no autorizaría un ataque contra “Timochenko”, el máximo jefe de las Farc, evidencian que el Gobierno tiene otras prioridades en cuanto a la persecución del crimen.
Contrario a lo acostumbrado en el siglo XXI, y con la coyuntura de un proceso de paz, los enemigos públicos número uno de las Fuerzas Armadas no son los miembros del Secretariado. Otrora considerados unos brutales terroristas, amos del narcotráfico y perpetradores de todas las conductas tipificadas en el Código Penal, hoy su detención no concentra los máximos esfuerzos de las autoridades y la Fiscalía les suspendió las órdenes de captura.Lea aquí: Un soldado muerto y dos heridos por campo minado...