La primera percepción desfavorable que debe afrontar la industria de exploración y producción de hidrocarburos, al igual que la minería, es que ese tipo de desarrollos suponen la destrucción de las fuentes de agua.
Para la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgás) ese es un falso dilema. Basada en el Estudio Nacional del Agua, del Ideam, explica que el sector de petróleo y gas representa 1,6 % del consumo de agua en el país. En contraste, los sectores agrícolas y pecuarios participan con casi 60 % de este consumo, sin contar mayores impactos que causa la deforestación.
El gremio también insiste en el abuso de mecanismos de participación popular. Decisiones que deben ser técnicamente justificadas para adelantar un proyecto exploratorio terminan sepultados, principalmente, por la desinformación y otros intereses.
No obstante, los empresarios evaden mencionar cuántos proyectos están siendo obstaculizados o las regiones colombianas en que se observan ese tipo de dificultades, en la actualidad.
Rodolfo Anaya, vicepresidente de Distribución de Promigás, recordó el caso del gasoducto Cartagena-Sincelejo, que tuvo 25 paradas en sus desarrollo, sobre todo por reclamos de comunidades que se declararon afectadas por esa tubería. Para el empresario, las iniciativas terminan ejecutándose, pero con un costo mayor al estimado en el principio.
Gobierno sabe del problema
Por eso hoy, en la jornada de clausura del congreso anual de Naturgás, en Cartagena, la agremiación le planteará al presidente Juan Manuel Santos la necesidad de un diálogo al más alto nivel estatal, en que participen las cortes y los partidos políticos, para discutir cómo darle viabilidad a grandes proyectos de infraestructura y ofrecer articulación necesaria entre lo nacional y lo territorial para impulsar el desarrollo económico del país.
En esa línea, el presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Orlando Velandia Sepúlveda, sostiene que luego de la caída de los precios del petróleo, el mayor reto de las empresas es explicarle sinceramente a las comunidades impactos de los desarrollos exploratorios y de producción en sus territorios.
Sobre el nivel de desinformación que enfrenta el sector, el funcionario ejemplifica que en el Caquetá no hay producción petrolera, pero ese es el departamento con el mayor índice de deforestación.
“Cuando nos adentramos al territorio nos dicen que somos culpables de la pérdida de capacidad hídrica y nos señalan de estar practicando fracking (técnica de extracción de yacimientos no convencionales). Cómo creen que hacemos fracking, si ni siquiera sabemos si hay petróleo”, se pregunta el funcionario.
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