Rasgos de lo que somos y no somos como una economía
Desde distintas orillas aparecen discursos que comienzan a instalarse en la opinión pública y que distorsionan certezas sobre los motores productivos de Colombia. Aquí varios ejemplos.
La economía colombiana no escapa a ese culto a la apariencia, a la figura, a quedar siempre bien, a ese intento de parecer otra cosa que no se corresponde con la realidad. Discursos, opiniones y percepciones se repiten tanto que se van instalando dentro y fuera del país, desde orillas públicas y privadas, como unas verdades absolutas que contradicen aspectos de una economía dinámica, pero con matices.
Entonces un auge de producción de crudo ya para muchos es señal de que somos petroleros; el discurso exportador rumba por el territorio nacional, cuando es realidad de unas pocas empresas; se habla del mercado de capitales como si estuviéramos en Wall Street, pero no es tal; se afianza la idea de que el país es atractivo para invertir y los impuestos...