Reducir probabilidades de fracaso, contar con soporte humano y técnico a la mano, conformar economías de escala, acceder a una receta que ya probó éxito o lograr un punto de equilibrio más rápidamente, son algunos de los argumentos que explican el auge de las franquicias en el país.
Este modelo se entiende como un contrato entre dos partes independientes: franquiciante (empresa o marca) y franquiciado (emprendedor o inversionista que adquiere licencia para utilizar la marca empresarial).
Las cuentas son sencillas: nueve de cada diez franquicias sobreviven en el mercado más allá de los cinco primeros años: “emprender bajo esta figura tiene un 90 % de probabilidades de éxito”, según Luis Felipe Jaramillo Lema, presidente de la Cámara Colombiana...