Los “ninis”: gran riesgo de pobreza e informalidad laboral para Colombia

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Por Juan Fernando Rojas T. | Publicado el 28 de abril de 2017
Infografía
La dura realidad laboral de jóvenes y mujeres en Colombia
en definitiva

El informe de la Escuela Nacional Sindical alerta sobre varios fenómenos que apuntan a la precarización laboral en el país y son factor de riesgo para que aumente la pobreza monetaria.

¿Qué hace una persona entre los 15 y 24 años que no estudia, ni trabaja, ni recibe alguna capacitación?. Pues en Colombia el 21,2 % de jóvenes en ese rango de edad eran parte de tal población llamada ninis, que ni estudian, ni trabajan, frente a una tasa de 21,3 % de 2015, según las estadísticas oficiales del Dane.

Pero si eso ya es preocupante de cara al futuro laboral de esa generación, lo es más que la tasa de mujeres “ninis” es de 29,4 %, o sea casi una de cada tres jóvenes, cuando la tasa de hombres de ese grupo fue de solo 13,1 %.

Sobre este asunto enfatizó el último informe de coyuntura laboral que presentó ayer la Escuela Nacional Sindical en Medellín (ENS), en función de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que planteó Naciones Unidas al año 2030, como antesala al Día del Trabajo, el próximo lunes.

“Los factores que inciden en la condición ‘nini’ en las mujeres son el matrimonio precoz (temprana edad) y el embarazo adolescente, mientras que en el caso de los hombres ‘nini’, la situación se agrava en un contexto colombiano con presencia de delincuencia y crimen organizado”, comentó Carmen Tangarife, investigadora de la ENS.

Agregó que la realidad de los “ninis” se encuentra más entre hogares de bajos ingresos, por tanto, se puede traducir en el incremento en largo plazo de las tasas de pobreza y desigualdad por ingresos.

De hecho, el Banco Mundial publicó el año pasado un informe en que señala que gobiernos y sociedad deben prestar atención a los 20 millones de este grupo poblacional que hay en América Latina

“Al abandonar la escuela antes de terminar el bachillerato, los jóvenes por lo general carecen de las habilidades necesarias, para conseguir un trabajo en el sector formal, por lo que en la mayoría de los casos se conforman con empleos temporales e inestables en el sector informal. Una vez que pierden estos puestos de trabajo, nunca regresan a la escuela”, alerta el estudio del organismo multilateral y que concluye que Colombia es el segundo país de la región con más “ninis”, en relación con su población, luego de México.

Pero ese riesgo es mayor en un mercado laboral nacional en que la tasa de desempleo de jóvenes entre los 14 y 28 años aumentó el año pasado hasta 15,9 %, sumó 1,22 millones de desempleados, es decir, la mitad del total de colombianos que buscaron ocuparse, en el promedio anual (ver gráficos). De nuevo, la situación es más difícil para las jóvenes, con una desocupación del 20,8 %, mientras en hombres fue de 12,1 %.

Entre tanto, solo la mitad de quienes estaban ocupados tenían un empleo particular, una tercera parte eran definidos como cuenta propia, donde se incluyen los informales que viven del llamado rebusque y siete de cada cien tenían un trabajo sin remuneración.

¿Mujeres a la casa?

Así las cosas, “ninis”, desempleo e informalidad en jóvenes son caldo de cultivo para que se mantenga brechas en condiciones de ocupación y salario entre hombres y mujeres.

En ese sentido, ya es indicativo que el año pasado solo un poco más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar (54,5 %) participaron del mercado laboral, cuando en hombres lo hicieron el 74,9 %. En ese sentido, la tasa de ocupación de mujeres fue de 48 % y la de hombres 69,6 %.

Además la segregación de mujeres persiste frente a la ocupación más diversa de los hombres. Más del 60 % de ellas trabajaron en comercio, hoteles y restaurantes (35,2 %) y servicios sociales, comunales y personales (31,1 %). Esta concentración provoca que ellas tengan menores niveles de remuneración, añade el informe de la ENS.

“Las estadísticas indican que las mujeres permanecen más tiempo en el desempleo y tienen mayor rotación: por cada vez que un hombre se retira de trabajar, ellas lo hacen 3,5 veces, para dedicarse a cuidar menores o adultos mayores”, agregó Tangarife.

No en vano, en ellas recae el 80 % del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados: por cada 50 mujeres dedicadas al hogar, solo hay un hombre en ese oficio.

“El cuidado no se valora en el país y debería reconocerse como una actividad económica, pues al no valorarlo, las mujeres están subsidiando a la economía y resta oportunidades de que puedan emplearse, ganar salarios, mejorar sus ingresos”, comentó ayer a EL COLOMBIANO la exministra Cecilia López Montaño.

En cuanto al trabajo doméstico remunerado, de las 677 mil personas ocupadas, según el Dane, 95 % eran mujeres, con un ingreso promedio de 564.043 pesos, menos de un salario mínimo legal.

“El avance de la legislación y pago de aportes a seguridad social han tendido a reemplazar a la doméstica interna por una externa y asumir costos laborales entre varios hogares, así que se puede generar más informalidad”, añadió el experto en mercados laborales Hugo López Castaño.

En ese entendido, el informe de la ENS concluyó que en 2016 que solo nueve de cada cien trabajadoras domésticas tuvo un contrato escrito y el 80 % no estaba afiliada a un fondo de pensiones y el 84,5 % no estaba en una aseguradora de riesgos laborales.

Contexto de la Noticia

Paréntesis Pobreza, ligada a opción de empleo

El 28 % de colombianos estaba en la pobreza por ingresos el año pasado, con una brecha notable entre zonas urbanas (24,9 %) y rurales (38,6 %).

Esta deficiencia de ingresos se relaciona con oportunidades de empleo y de educación: de hecho, 73,6 % de las personas bajo la línea de pobreza monetaria están en la informalidad, señala el informe de la Escuela Nacional Sindical (ENS).

“Urgen políticas más efectivas para evitar que aumente la pobreza y la desigualdad”, dijo Carmen Tangarife, de la ENS.

Juan Fernando Rojas Trujillo

Reportero por vocación. Convencido de que el periodismo es para mejorar la vida de la gente. Ahora escribo de temas económicos en El Colombiano.

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