Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8
Por Alejo Vargas Velásquez - vargasvelasquezalejo@gmail.com
El título de este escrito plantea uno de los interrogantes más difíciles a responder. Podemos decir que no hay una respuesta unívoca; depende de muchas variables, región, sexo, edad, nivel de escolaridad, etc., Pero aventuremos para el caso colombiano algunas respuestas, sin pretender agotar el tema.
En países donde hay sistemas de partidos políticos con mayor credibilidad, la militancia o pertenencia a un partido podría ser un indicativo importante, pero eso en nuestro país no tiene mucho peso; podríamos decir que sólo las minorías militantes de la izquierda o la derecha extremas pueden tener alguna incidencia. En nuestro caso, donde las elecciones presidenciales son altamente personalizadas, probablemente inciden más elementos como el conocimiento que se tenga del candidato, por ejemplo, los que compartieron la militancia en el Partido Comunista con Iván Cepeda o su trabajo en el Congreso, seguramente votarían por él; o los que conocieron en su época de estudiante a Abelardo de la Espriella, igualmente tenderían a votar por él; o los que conocieron o trabajaron con Sergio Fajardo en la alcaldía de Medellín o la gobernación de Antioquia, seguramente votarían por él; o quienes estudiaron con Claudia López y participaron como promotores de la Constituyente del 91 o trabajaron con ella en la alcaldía de Bogotá, igualmente votarían por ella; o quienes compartieron colegio o militancia en la derecha política y en el Congreso del Centro Democrático, votarían por Paloma Valencia.
El conocimiento de las propuestas del candidato y sus campañas; en eso es importante saber qué están proponiendo los candidatos, porque si un candidato dice, por ejemplo, que él propone es reformas y apoyos para los sectores populares, pues los votantes de clase media –que electoralmente pueden ser mayoritarios– se pueden preguntar con razón y yo por qué voy a votar por ese candidato que no nos ofrece nada a nosotros; pero igualmente, es equivocado creer que un grupo social determinado es homogéneo políticamente y vota en un sentido predeterminado, desconociendo que todos los sectores sociales son plurales y diversos y seguramente en todos hay personas que miran con simpatía propuestas del centro político, de la derecha o de la izquierda.
El nivel de escolaridad de los votantes influye en cómo y qué decide en el momento de votar; esto no significa necesariamente que el que tenga mayor nivel de escolaridad va a tomar mejores decisiones, se puede equivocar como el que tenga menor nivel de escolaridad. Recordemos que una elección es una escogencia entre varias opciones, unas más publicitadas porque tienen mayores recursos para propaganda, o porque cuentan con el aparato burocrático del gobierno que equivocadamente las apoya —porque normalmente los gobiernos no pueden hacer campaña por ningún candidato—, o porque cuentan con estrategias publicitarias que son más eficaces que las de sus contendores.
El sexo es variable importante, no solo por las justas reivindicaciones de las mujeres y sectores LGBTIQ+, sino porque en este caso dos candidatas, Paloma Valencia y Claudia López, se plantean como opciones viables de que llegue una mujer a la presidencia por primera vez y en el caso de la fórmula de Paloma, contar con un vicepresidente que representa a sectores LGBTIQ+.