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Por Alejandro López - opinion@elcolombiano.com.co

Volver a empezar, una y otra vez... ¡Melonn!

hace 1 hora
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  • Volver a empezar, una y otra vez... ¡Melonn!

Por Alejandro López - opinion@elcolombiano.com.co

Era diciembre de 2015 cuando Alejandro Celis, se fue de vacaciones con una sola certeza: no tenía nada en sus manos. Acababa de vender la empresa que 1 año antes lo tenía viviendo una película. En enero volvió a arrancar. Otra vez desde lo más literal de “arrancar” de nuevo.

La historia empezó así. Alejo había dejado la banca de inversión en el banco más grande del país para emprender y en el primer envión perdió todos sus ahorros. En vez de buscar empleo, que hubiese sido lo más natural, se mandó al pozo a algo nuevo con sus socios. En enero de 2014 montaron un e-commerce, llamado ESTUYO. Ojo, llegó a vender 350 mil dólares al mes en ese mayo. En noviembre ya facturaban 300 mil en México y 450 mil en Colombia: un ritmo anual cercano a los 10 millones de dólares (muy pocas startups llegan ahí y mucho menos en Latam). Pero el dólar se disparó a 3.400 pesos, el flujo de caja se fue al piso y sin capital levantado, tocó vender.

Conozco a Alejo desde 2014, cuando trabajamos juntos en la junta de Andi del Futuro, hoy llamada Cámara de Emprendimiento. Desde entonces lo he visto caerse y levantarse más veces de las que muchos aguantarían. Vinieron años que él describe sin anestesia: “comer de la que sabemos”. Imprimieron camisetas, montaron una bodega en para mover inventario por internet (un primer boceto de Melonn que nadie compró) y crearon una herramienta de análisis de pauta que terminó en almacenes Exito. Deudas, un matrimonio que no aguantó y una oferta de empleo a la que nuevamente dijo que no.

A finales de 2017 nace Mutek, una empresa de datos con los ingenieros más brillantes que conocía. Con sus socios crearon además un parque de trampolines y un registro de bonos de carbono que hoy está entre los más grandes del mundo. Con el Éxito trabajaron año y medio en un solo problema: la logística de su comercio electrónico. Ahí nació su gran tesis: la logística no es un mal necesario, es un vector de crecimiento.

Llegó la pandemia, explotó el e-commerce, y llego Andrés Gómez que completó la mesa de fundadores y así en noviembre de 2020 nació Melonn. Levantaron capital con fondos como QED y NFX, en una de las Series A más grandes de Colombia. Como a muchos, la burbuja igual les estalló, frenaron contrataciones, ajustaron los unit economics y aprendieron a construir sin dinero virtual. Alejandro se fue a abrir México con su siguiente esposa “montada en el bus”, porque Melonn no es solo su sueño: era el compartido de su familia.

Hoy la empresa opera en Colombia, México y Chile, país que abrieron con apenas 20 mil dólares y que fue casi rentable en tres meses. Melonn mueve 2 millones de productos al mes, emplea a unas 600 personas, tiene márgenes positivos y prepara una bodega de 20.000 metros cuadrados en México y factura varias decenas de millones de dólares al año. No olvidemos esto, las grandes empresas no nacen del primer intento. Nacen de quienes tienen el coraje de volver a empezar, una y otra vez, hasta que los puntos se conectan.

En lo personal, Alejo fue un aliado fundamental en mi proceso de venta de TurboBOY a TCC. Por eso, a la admiración infinita se suman hoy el reconocimiento y una gratitud infinita. Este es un homenaje para él, su familia y sus socios. ¿Y saben qué es lo más bonito? Que nació en Medellín.

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