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Nuevamente dependemos de las decisiones del Banco de la República para dinamizar la economía, porque del gobierno solo se pueden esperar más impuestos.
Ya conocida la cifra de crecimiento de la economía colombiana de 1,7% en 2024, se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío. Medio lleno, porque después de un lánguido crecimiento de 0,7% en 2023 la economía mostró un mejor desempeño; pero también se puede ver medio vacío, porque el crecimiento fue inferior al previsto por gobierno y analistas y sigue por debajo del promedio de los últimos 20 años, del 3,8%. Es decir, la economía sigue frenada.
Y mientras no crezca a un ritmo mayor no podemos ver una fuerte reducción de la tasa de desempleo, que se mantiene en niveles del 9%, ni un mayor aporte en ingresos fiscales, tan necesarios en estos momentos en los que las cuentas del gobierno nacional están descuadernadas.
Una economía más robusta, con un mayor crecimiento, evitaría que nuevamente tengamos que acudir a mayores impuestos, que no hacen más que espantar la inversión. El gobierno lleva dos años y medio anunciando planes de reactivación, que se han quedado en el aire, y si el país ha salido a flote es gracias a unos sectores que están relevando a aquellos que están quedados.
Ese es el caso de la agricultura, que registró su mayor crecimiento en 2024. De los 12 sectores reportados por el Dane, fue el que presentó un mejor desempeño, con una variación de 8,1% frente al 2023, gracias a que se nos “apareció la Virgen”, con los precios récord del café, por encima de cuatro dólares la libra y más de tres millones de pesos la carga de 125 kilos. A este buen desempeño se suma la otra cifra récord de 14 millones de sacos en la producción del grano. Es decir, hicimos moñona en este sector, lo que se tradujo en un crecimiento de 22,5% en el cultivo de café. Pero como de eso tan bueno no dan tanto, hay que andar con paso firme y ser precavidos, porque en cualquier momento puede venir una destorcida.
Otro sector que ayudó fueron las actividades artísticas, culturales y de recreación, que también crecieron 8,1%. Después de la pandemia este es uno de los más dinámicos y al que se han volcado miles de colombianos asistiendo a toda clase de eventos. Y no se ve que vaya a cambiar de rumbo.
El que sí puede estar llegando a su límite es la administración pública, defensa, educación y salud, que está entre los tres que más crecieron el año pasado, con una variación de 4,2%. Dada la difícil situación de las finanzas públicas ante el excesivo aumento del gasto, es de esperarse que no sea uno de los motores económicos este año, más cuando desde diferentes centros de análisis le piden al gobierno hacer un recorte en el presupuesto de entre 50 y 75 billones de pesos.
Pero otros sectores no despegan cabeza, como es el caso de las industrias manufactureras, que reportaron una caída de 2,1%. Y ni qué decir de la explotación de minas y canteras y el sector de hidrocarburos, que vive uno de sus peores momentos, con una caída de 5,2%, con la decisión del presidente Petro de acabarlos y aumentarles sustancialmente los impuestos.
La variación de 1,9% en la construcción se explica por el buen desempeño de obras civiles, que crecieron 11,7%. Según Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, esto se debe en gran parte a las obras del metro de Bogotá, que tanto ha querido torpedear Petro, y que se ha convertido en uno de los proyectos de infraestructura más importantes, con un avance cercano al 50%. La construcción de vivienda, por el contrario, cae 2,5%.
Con estos resultados, gobierno y analistas hacen nuevamente cuentas para este año. El Ministerio de Hacienda redujo su proyección de crecimiento a 2,6%, en línea con lo que espera el mercado. El Banco de la República sigue de cerca este desempeño para saber si continúa la senda de reducción de tasas de interés, pero con una inflación que se quedó pegada al 5% es muy posible que detenga el ritmo. Como lo reconoce Anif, tasas elevadas podrían desincentivar la reactivación.
Es decir, nuevamente dependemos de las decisiones del Banco de la República para dinamizar la economía, porque del gobierno solo se pueden esperar más impuestos, porque los planes de reactivación seguirán en el aire.