El diario público de las empleadas

  • Ilustración Elena Ospina
    Ilustración Elena Ospina
Por Miguel Ángel López | Publicado el 10 de agosto de 2016

“Joyce, usted fue contratada para cocinar para mi familia y no para usted. Por favor, traiga su propia comida y cubiertos y, si es posible, coma antes que nosotros en la mesa de la cocina. No es por nada, es solo para que mantengamos el orden en la casa”.

Este fue el relato que compartió la brasileña Joyce Fernandes el pasado 19 de julio en su cuenta personal de Facebook, con la etiqueta que ella mismo creó #EuEmpregadaDoméstica (Yo empleada doméstica).

Cuatro horas después de su publicación, ya había conseguido más de mil “me gusta”, había sido compartida cientos de veces y consiguió 40 mil seguidores nuevos. Ese fue el momento en el que se dio cuenta del poder de la etiqueta.

La idea era sencillamente expresar las experiencias que ella había vivido en los 7 años que trabajó de sirvienta, como parte de una terapia que llevaba, pero la respuesta fue tan grande que decidió volverlo una página para que otros pudieran hacer lo mismo.

Retratos de abuso laboral

“La situación de las empleadas domésticas aquí en Brasil es como una esclavitud no terminada”, le señala Fernandes a EL COLOMBIANO. “No son empleadas domésticas, son esclavas domésticas”.

Para compartir sus experiencias, las mujeres pueden enviar sus historias por correo o mensaje interno y Fernandes las publica de manera anónima.

De las historias que ha recibido, una de las que más la marcó fue la de una mujer de 70 años, que tras 30 años de trabajo, tuvo que usar las escaleras del edificio, porque el ascensor para el servicio se dañó y el social era solo para los dueños y sus visitantes.

“La página quiere mostrar eso que sucede dentro de cuatro paredes y que nadie habla o comenta”, afirma. “Es que las personas no nos tratan como empleados, la mayoría nos considera propiedad”.

Con más de 117 mil seguidores, “Yo Empleada Doméstica” se ha vuelto un espacio de discusión, tanto de mujeres que fueron empleadas domésticas, como de personas que tuvieron sirvientas en sus familias y vieron la explotación desde el otro lado.

“Estamos abriendo un espacio, haciendo que nuestra voz suene. Con la página removemos la estructura de la familia tradicional brasileña, que se reflejada en los relatos”, concluye su administradora.

Contexto de la Noticia

Redes sociales Otras tendencias de denuncia

En el mundo existen otras páginas de Facebook como la colombiana “Hablemos de Empleadas Domésticas” y la española “Soy Trabajadora Doméstica, ¿Y?”, que comparten información de interés para este gremio y ofrecen un espacio de denuncia. También en agosto de este año, desde los Estados Unidos, se posicionó la etiqueta #DignityRising (Dignidad en alza) para luchar por los derechos de las trabajadoras domésticas.

Relatos de Yo Empleada Doméstica

1. “‘Joana vamos a salir a almorzar afuera. Arregle a Antonia, empaque las cosas de ella y coma algo aquí rápido’, me dijo mi patrona. Organicé a la niña, empaqué las cosas necesarias para salir y no tuve tiempo de comer. En el restaurante, nos sentamos en una mesa para cuatro personas, el mesero llegó con el pedido para tres y cuando me iba a atender, le dijeron: ‘Ella no necesita nada, ya comió’. Era la 1:00 p.m. y nos quedamos hasta las seis y mi última comida había sido un pan con el que desayuné a las 8:00 a.m. Así pasé el día entero sin comer y era lo mismo siempre que salíamos a comer”.

2. “Yo tuve una patrona que siempre que salía de la casa y yo estaba trabajando, cerraba la puerta con seguro para que yo no fuera a robar nada”.

3. “Mi amor, no es por nada, pero no es justo que una empleada doméstica tenga los mismos derechos que las secretarias, es una cuestión de justicia porque al menos ellas se prepararon mejor”.

4. “Fui nana por dos años y mi expatrona fue la que me ayudó con la matrícula de la universidad, me compró los libros, materiales y meriendas para llevar a clase. Incluso en horario laboral, si lo necesitaba, me dejaba llevar los trabajos y quedarme estudiando. Ahora soy pedagoga y es gracias a la ayuda que ella siempre me dio”.

PROTAGONISTAS Exempleada, ahora activista

Joyce Fernandes
Fundadora de la página
Conocida desde el 2015 por su nombre artístico Preta-Rara (Negra rara, en portugués), Fernandes tiene 31 años y es una profesora de historia, rapera y activista feminista y afro. Trabajó como empleada doméstica desde los 19 años, hasta el día en el que una patrona llamada Regina la motivó a estudiar la universidad. “Usted siempre se demora limpiando la librería, ¿le gusta leer? Vi que estaba leyendo ‘Olga’ a escondidas. Lo puede leer en su casa. ¿Ya pensó en continuar sus estudios?, recuerda que le preguntó. “Fue la única me incentivó a estudiar. Cuando la encontré un tiempo después, le dije que ya era profesora y lloramos”.
Miguel Ángel López

Periodista en incubación, pero con mucho que cacarear. Trabajo en el área de Interacción y Comunidad. Universidad de Antioquia.

Porque entre varios ojos vemos más, queremos construir una mejor web para ustedes. Los invitamos a reportar errores de contenido, ortografía, puntuación y otras que consideren pertinentes. (*)

 
¿CUÁL ES EL ERROR?*
 
¿CÓMO LO ESCRIBIRÍA USTED?
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS

Datos extra, información confidencial y pistas para avanzar en nuestras investigaciones. Usted puede hacer parte de la construcción de nuestro contenido. Los invitamos a ampliar la información de este tema.

 
RESERVAMOS LA IDENTIDAD DE NUESTRAS FUENTES *
 
 
INGRESE SUS DATOS PERSONALES *
 
Correo electrónico
 
Teléfono
 
Acepto términos y condiciones
LOS CAMPOS MARCADOS CON * SON OBLIGATORIOS
Notas de la sección