Pico y Placa Medellín
viernes
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En la vida digital y analógica los datos circulan casi que sin control, pero cada quien decide qué información da.
Cada semana, por lo menos, Mauricio* recibe una llamada desde un hotel de un municipio de Antioquia. Le ofrecen vacacionar durante un fin de semana pagando solo la alimentación. Mauricio nunca les dio su número de teléfono, de hecho, nunca ha dado sus datos para participar en una rifa, tal como le señalan las personas que lo contactan para contarle sobre el plan.
Para Mauricio es claro, su número de teléfono, de alguna forma, terminó en manos de las personas que promocionan los planes del hotel, y ahora él trata con insistencia de decirles que por favor paren de llamarlo. Sin embargo, lo siguen haciendo.
La solución a ese inconveniente que estipula la Ley de Habeas Data, es que se envíe una solicitud a la empresa que esté usando los datos pidiéndole que la información sea borrada de la base de datos en un plazo máximo de 30 días.
Esos casos de fuga de información personal son muy comunes tanto en la vida digital como en la analógica.
Por esa razón, y con el fin de proteger los datos de...