Ha adquirido forma y olor de hormigas guerreras para andar con ellas y alimentarse de sus crías.
Un escarabajo Ecitophya simulans (primer plano) camina tranquilo, mimetizada, junto a una hormiga guerrera Eciton burcheliii. Un sorprendente caso de la evolución.
FOTOTaku Shimada
Si se parece una hormiga y huele como hormiga, debe ser... un escarabajo. Lo que parece chiste, no lo es.
Por el piso de nuestros bosques tropicales extensas colonias de hormigas guerreras caminan sin saber que el enemigo anda entre ellas. No es un traidor como en los ejércitos humanos. Es mucho más sofisticado.
Son escarabajos parásitos que han desarrollado varias veces en su evolución la habilidad de parecerse a las hormigas y de oler como ellas a través de cambios notables en la forma de su cuerpo, comportamiento y química de las feromonas para ganar la aceptación de su agresivo hospedero.
No se trata de mimos vivos como los que se ven por las calles de las ciudades imitando a los transeúntes o semejando estatuas vivas. No. Son escarabajos...