En Urano y Neptuno llueven diamantes. Esa es la conclusión tras una simulación realizada por científicos, en la que simularon las condiciones de alta presión en esos dos planetas.
La presión ‘apretuja’ el hidrógeno y el carbono hallado dentro de esos planetas para formar diamantes que se sumergen lentamente en el interior.
Esa precipitación, según hipótesis lanzadas desde hace tiempo, surgen a más de 8000 kilómetros bajo la superficie de los dos planetas, originada de las mezclas de carbono e hidrógeno. Ambos planetas tienen un interior similar, de núcleos sólidos rodeados por distintos tipos de hielo. El hielo en esos planetas se refiere a moléculas de hidrógeno conectadas a elementos más ligeros como carbono, oxígeno y nitrógeno.