Los gatos son sólidos y... líquidos a la vez

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Por Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 20 de noviembre de 2017
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especies de gatos reconoce The International Cat Association (Tica), 44 la Cat Fanciers’ Association

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centímetros de altura en promedio tiene el gato doméstico; puede variar un poco según raza y género

en definitiva

A las sorprendentes capacidades de los gatos hay que agregarles una más: la adopción de un estado líquido en el sentido de amoldarse a los recipientes en los cuales se meten y descansan.

Aparte de ser adorado en la antigüedad (perseguido también) y ser uno de los animales de compañía preferidos hoy, los gatos domésticos (Felis catus) tendrían otra inusual característica: son líquidos y sólidos a la vez.

Lo que parece un chiste tiene mucho de ciencia. A la luz de la reología, esa rama de la Física surgida desde 1929 que estudia la deformación y el fluir de la materia, los pequeños mininos también pueden ser considerados... un líquido.

La razón es sencilla: se adaptan al recipiente en el cual descansan, tal como un líquido, que es definido como un material que adapta su forma para ocupar un contenedor dado. Un sólido, en contraste, es un material que mantiene un volumen y una forma fijos.

El gato líquido no es una idea loca cualquiera. Marc Antoinne Fardin, investigador de la Universidad Paris Diderot, elaboró un artículo, Sobre la Reología de los Gatos, publicado en el Rheology Bulletin en 2014.

El trabajo le valió ser ganador este año, en la categoría de Física, del Ig Nobel, premios que otorga el grupo Improbable Research a esas investigaciones que primero hacen reír pero después hacen pensar, y cuya ceremonia de entrega se cumple en la reconocida Universidad de Harvard.

El estudio

Y es el caso de los gatos. Fardin, en un comentario suyo aparecido en The Conversation, contó que la idea le surgió luego de ver tantas fotos de gatos en la internet, metidos en cajas, en zapatos, lavamanos y otros objetos, adoptando la forma del recipiente.

“En el centro de la definición, un líquido es acción: el material debe ser capaz de modificar su forma para caber en un contenedor. Esa acción debe tener una duración característica. En reología es denominada tiempo de relajación”, escribió. Y determinar si algo es líquido, depende de si se observa por un periodo de tiempo más corto o largo que el tiempo de relajación.

En el caso de los gatos, se adaptan al contenedor si se les da el tiempo suficiente. “Son líquidos si les damos el tiempo para ser líquidos”, dijo. En reología el estado del material no es una propiedad fija, lo que debe ser medido es el tiempo de relajación.

Lo que estos felinos muestran con claridad es que determinar el estado de un material requiere comparar dos periodos: el tiempo de relajación y el experimental, que es el tiempo desde el cual comenzó la deformación por el contenedor. En este caso, puede ser el tiempo desde que el gato se metió al contenedor.

“Si usted toma un glaciar en un lapso de tiempo de varios años, verá cómo fluye hacia abajo por la montaña. Para los gatos es el mismo principio. Si observa uno por un periodo mayor al tiempo de relajación, se ablandará y adaptará al contenedor, como haría un líquido”.

No es un decir. El científico francés, en su artículo, efectuó las complejas operaciones matemáticas de la reología aplicadas al gato. Al final concluyó que se requiere continuar la investigación “pero los gatos están probando que son un modelo rico” para esta disciplina de la Física.

Los resultados podrían ser aplicados a otros estudios de los grandes felinos.

“En realidad esto genera preguntas interesantes sobre lo que significa ser un fluido y podría ser usado, creo, para resaltar en verdad asuntos centrales al campo de la reología”.

Experimentos en Japón, recordó, sugieren que no deberíamos mirar los gatos como un sistema fluido aislado, sino que son capaces de absorber distintos tipos de estrés de su ambiente.

Todo fluye, afirmaba Heráclito. Y nada permanece quieto complementaron Simplicius y Platón. Los gatos son una muestra fehaciente.

Contexto de la Noticia

¿CÓMO FUNCIONA? La flexibilidad del felino doméstico

¿Tan pocos huesos tienen los gatos como para deformarse casi a diario? No. En promedio tienen unos 244 (depende de factores como el largo de la cola o la polidactilia, tener un dedo de más), mucho más que los humanos, que poseemos 206.

Un 10 % de los huesos del gato están en la cola, esencial para mantener el equilibrio en espacios estrechos o para girar y voltearse al brincar o al caer. Hay gatos que no la poseen. Su esqueleto es más flexible que el humano, en particular en las vértebras, lo que contribuye a su agilidad y casi sobrenatural habilidad para girar en las caídas.

Ramiro Velásquez Gómez

Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal.

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