Si la luz artificial no parece tóxica ni rompe enlaces químicos que dañen el ADN y tampoco contiene radiación UV ni hormonas, ¿entonces cómo podría incidir en el cáncer de seno?
Pues a esa firme relación llegan cada vez más investigaciones y la recomendación parece sencilla, pero difícil de cumplir hoy: no se exponga mucho a la luz artificial, uno de los grandes inventos de la humanidad y base de la vida actual en el planeta.
La exposición aumenta hasta un 14 % el riesgo de cáncer de seno en mujeres que viven en vecindarios con alta cantidad de luz eléctrica en las calles, de acuerdo con una reciente investigación publicada en Environmental Health Perspectives, realizada por científicos de las universidades Harvard, Boston, de Viena y de California...