Ojo: los recibos de almacenes y tiendas son peligrosos para la salud

  • La mayoría de estos tiquetes contienen el nocivo químico BPA. Foto Wikipedia
    La mayoría de estos tiquetes contienen el nocivo químico BPA. Foto Wikipedia
Por Ramiro Velásquez Gómez | Publicado el 24 de enero de 2019

¿Cuántas veces en el día tiene usted en sus manos un recibo que le entregan en las cajas de almacenes y supermercados? Bien, un estudio internacional sugiere que el 90 % de ellos están elaborados con papel térmico y contienen bisfenol-A (BPA).

Este es un interruptor endocrino que altera el equilibrio hormonal en las personas y conduce a enfermedades de tipo hormonal como malformaciones genitourinarias, infertilidad, obesidad y cáncer en órganos dependientes de las hormonas, como el de mama.

Los ivnestigadores, de acuerdo con una nota de prensa, advierten que no se deben mezclar los tiquetes o recibos con la comida en la cocina al desempaquetar la compra, por ejemplo, el pescado o la carne. Tampoco debemos jugar con ellos, ni arrugarlos para tirarlos, escribir notas o guardarlos en el coche, el monedero o el bolso.

En esos papeles la tinta se borra con el tiempo porque están hechos con ese papel térmico que contiene aquel químico nocivo para la salud, prohibido para muchos usos en diferentes países.

El estudio fue liderado por la Universidad de Granada (UGR), con investigadores del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), el Hospital Universitario San Cecilio de Granada; la Université Paris Descartes y el Hospital Necker Enfants Malades de París (Francia) y la National School of Public Health de Río de Janeiro (Brasil).

Hoy preocupa la exposición inadvertida de la población general al bisfenol-A y se buscan alternativas.

“Podemos reconocer este tipo de papel porque, si acercamos una fuente de calor, por ejemplo, una cerilla, se ennegrece de forma instantánea”, explica el catedrático de Medicina de la UGR Nicolás Olea, que junto con José Manuel Molina, del ibs.GRANADA, son autores principales del trabajo. Una de las alternativas parece ser el empleo del bisfenol-S (BPS) que tiene una estructura molecular algo similar al BPA, pero con una introducción de un átomo de azufre (S) en lugar de un carbono (C) en su fórmula.

En el estudio, publicado en la revista Environmental Research, los investigadores analizaron la presencia tanto de BPA como de BPS en los recibos de papel térmico que usamos en nuestro día a día, así como la actividad hormonal de los extractos de estos recibos.

Así, estudiaron 112 recibos de papel térmico procedentes de Brasil, España y Francia. “Para el usuario son fáciles de identificar, ya que se trata de esos recibos que pierden lo impreso con el tiempo y cuando vas a devolver los pantalones que te compraste, el dependiente te dice que no se ve nada”, explica Olea. “Muchas veces lo único que encuentras es un fino polvo blanco que se desprende al sacarlos de la cartera o del monedero. El BPA es, precisamente, ese polvo blanco que te mancha los dedos”.

En el estudio más del 90% de los recibos colectados en Brasil y en España tienen BPA y la actividad biológica de carácter hormonal anti-androgénica está presente en todos los que contienen BPA.

Advirtieron sin embargo que solo la mitad de los recibos de Francia tienen BPA, lo que confirma que el Gobierno francés tomó medidas desde 2014 para la reducción del compuesto en el papel térmico con vistas a proteger a la población.

“Lo malo es que la alternativa francesa parece ser el BPS, que lo hemos encontrado fundamentalmente en los recibos de ese país y rara vez en los españoles y brasileños. Lamentablemente, BPS es también un disruptor endocrino, con una mayor persistencia medioambiental y por tanto, no puede es una opción válida”, destaca el catedrático de la UGR.

A pesar de ello, los investigadores temen que su uso irá en aumento en los próximos años, ya que su regulación no es tan estricta como la que se ha establecido en torno a BPA.

Los investigadores recomiendan a la población proceder con cautela.

“Por ejemplo, no debemos mezclar los tickets con la comida en la cocina al desempaquetar la compra, el pescado o la carne. Tampoco debemos jugar con ellos, ni arrugarlos para tirarlos, escribir notas o guardarlos en el coche, el monedero o el bolso”, indica Olea. “Debemos, en definitiva, manipular lo mínimo posible este tipo de tickets”. Más, si no se han hecho estudios sobre su contenido.

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