No importa la gama en la que esté clasificado, ningún teléfono inteligente está exento de sufrir algún daño que obligue al usuario a realizar un gasto por reparación o a cambiar de equipo.
Con la masificación de los smartphones llegó la proliferación de servicios de asistencia técnica y en ellos ya tienen detectados los daños más comunes: pantalla rota, batería desgastada, puertos fracturados y equipos húmedos.
Del tipo de daño que sufra el móvil depende que pueda darse una pérdida de la información guardada en él. Si es por humedad y no se actúa a tiempo, o si se reinicia solo constantemente sin darle otra opción al usuario que formatearlo, en ambos casos se corre un alto riesgo de perder contactos, fotos, notas y grabaciones de voz que no...