Diferentes caminos conducen a la fertilidad

  • El médico Juan Luis Giraldo es experto en fertilidad. Cada vez hay mejores posibilidades en los tratamientos. FOTO Santiago Mesa
    El médico Juan Luis Giraldo es experto en fertilidad. Cada vez hay mejores posibilidades en los tratamientos. FOTO Santiago Mesa
Por Helena Cortés Gómez | Publicado el 31 de agosto de 2018
en definitiva

El médico ginecólogo Juan Luis Giraldo habla de la nueva edición de su libro Buscando un bebé, en el que aborda un nuevo concepto en su especialidad: la preservación de la fertilidad.

En el cuento de la criada de Margaret Atwood, una novela de 1985 que se convirtió en serie y fue la vencedora en los Emmy en 2017, la historia gira alrededor de la infertilidad generalizada, la cual lleva al reclutamiento de las pocas mujeres fértiles que quedan en Gilead. Allí estas son llamadas criadas de acuerdo a una interpretación extrema de un versículo de la Biblia.

Otra novela distópica, Hijos de los hombres, gira alrededor de un experimento que hace reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿qué pasaría si los humanos pierden la capacidad de reproducirse? En esta última historia ambientada en 2021 ningún niño ha nacido en los últimos 25 años.

Para cuando llegue ese año, hay quienes piensan que la vida puede empezar a imitar el arte. En julio de 2017 científicos israelíes informaron que el recuento de espermatozoides en los países desarrollados se ha reducido en más de la mitad en los últimos 40 años y continúa cayendo alrededor de un 1,6 % por año.

Actualmente alrededor de dos de cada 10 parejas ya presentan dificultades para lograr un embarazo espontáneo. Por esto, la fertilidad es un área médica que a diferencia de otras, presenta distintos caminos para llegar a un mismo objetivo. Hay unas formas más rápidas, otras más lentas, unas conservadoras y otras más proactivas, y este es el tema que aborda Juan Luis Giraldo, ginecólogo de la UPB de Medellín con especialización en reproducción humana de la Universidad de Yale en Estados Unidos, a propósito de la nueva edición de su libro Buscando un bebé.

¿Qué tipo de personas lo visitan más: parejas, personas solteras?

“La gran mayoría de los pacientes son parejas. Cuando arranqué en esto hace 20 años, los hombres no se involucraban mucho, era la mujer la que consultaba sola. Ha habido un cambio grande en este sentido, ese tabú de los hombres frente al tema de la fertilidad ha desaparecido y hoy en día la mayoría de los que consultan son parejas. Hay una población creciente importante de mujeres jóvenes que buscan preservar sus óvulos para no perder la oportunidad de tener hijos más adelante en sus vidas. Hay otra, también creciente, de mujeres sin compañero que quieren ser madres”.

¿Y hombres solos o parejas homosexuales?

“No, hasta ahora no he tenido estos pacientes”.

Sobre la nueva edición de Buscando un bebé, ¿qué contenidos nuevos aborda frente al libro anterior?

“Ya que en fertilidad hay un proceso de concertación con los pacientes es importante que estos tengan información verídica a la mano y eso es lo que busca este libro. La novedad que trae esta edición es, entre otros, el concepto nuevo que se aborda que es muy importante actualmente y es la preservación de la fertilidad.

Cuando se criopreserva una célula, el enemigo de la criopreservación es el agua, porque al congelarse, por así decirlo –mejor decir calentarse–, el agua dentro de la célula forma cristales y se afecta al congelarse o descongelarse.

Esos cristales tienen espículas que dañan los órganos de las células, el más importante se llama el uso meiótico, una especie de alambritos dónde están los cromosomas que se van a dividir cuando la célula se va a dividir. Desde hace mucho tiempo venimos congelando células (espermatozoides e incluso embriones), pero el óvulo es la célula mas grande del cuerpo y era muy difícil de criopreservar. Esto no era clínicamente aplicable, pero se desarrolló una técnica llamada vitrificación, en la que ya no se congelan los óvulos sino que se convierten en vidrio, sin formación de cristales, esto permite que la sobrevida de estos óvulos es casi del 90 %. Esto abre un panorama completamente distinto.

Lo otro que ha evolucionado es la evaluación genética de embriones, ahora hay una posibilidad de hacer un diagnóstico de un trastorno genético antes de transferir un embrión al útero de la mamá. Así como evaluar a la pareja para mirar qué riesgos tiene de tener a un bebé con alguna alteración, lo que se llama un estudio de portadores sanos”.

¿Cuáles podrían ser los costos asociados a estos tratamientos de fertilidad? ¿Los cubre el sistema de salud?

“De 100 parejas con infertilidad, 80 requieren tratamientos de baja complejidad y bajo costo. Por ejemplo es común que requieran una estimulación de ovulación de citrato clomifeno que vale unos $100.000 pesos o recetar suplementos vitamínicos para mejorar la calidad del esperma. Y el 20 % restante sí requiere procedimientos de alta complejidad como la fecundación in vitro. Estos procedimientos no son subvencionados por el estado porque nuestro país está concentrado en el control de la natalidad y no en promoverla”.

A propósito del control de la natalidad. ¿A usted le preocupan los riesgos de la sobrepoblación? ¿Esto cómo afecta su trabajo y cómo puedan verlo las generaciones futuras?

“América Latina pasó de 5,9 hijos por parejas a 2,1. Estados Unidos 1,8. Estos son tasas negativas debido a que para continuar con la especie cada pareja debería tener dos hijos, para de alguna forma reemplazarse a cada uno. Estas son cifras de la OMS.

La tarea se está haciendo en cuanto al manejo de la sobrepoblación, no en todas partes del mundo, especialmente en África. Ahora no nos podemos ir para otro lado porque cuando disminuye natalidad el crecimiento económico se cae, el sistema pensional no es viable y los países pierden dinámica. Así que creo que no podemos seguir viviendo bajo la premisa que de Colombia se está sobrepoblando porque los números no apoyan esta idea”.

Contexto de la Noticia

Paréntesis la fertilidad es un asunto dinámico

Hay dos grandes grupos de diagnósticos de infertilidad. La primaria, que son esas parejas que nunca han tenido un hijo o embarazo, cerca del 75 % de los casos; y la secundaria, en la que el 25 % de las parejas, que por lo general son personas que ya han tenido un embarazo, lo hayan terminado en un bebé vivo o no. Esto hace una diferencia porque los pacientes con infertilidad secundaria tienen un mejor pronóstico en los resultados de los tratamientos de fertilidad. Después de eso se desglosan un montón de causas: por un trastorno en las trompas de falopio, trastorno ovulatorio, por trastorno en el semen que puede ser por el número o forma de los espermatozoides, entre otras.

Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.

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