A Medellín llegan todos, pero luego no se despide ninguno. Es como si cada género musical que entra se quedara atrapado entre las montañas de un valle sin retorno.
Si usted va a la Nueva Villa de Aburrá le dirán que la ciudad les suena a rock; si pasa por el Boulevard de la 70, le dirán que a salsa, vallenato o merengue; en el Centro todavía resisten un par de bares de tango; mientras que en la zona rosa, sigue tomando fuerza el reguetón.
Es así como el festival de rock Altavoz cumplió quince años, mientras que la celebración anual del tango va en su edición número once. Aunque la salsa pegó con fuerza hasta los años 90, hace 22 años el género dice presente con el Medejazz, o los 32 años de una emisora purista del ritmo como Latina Estéreo.