Si anda de afán y el día no le alcanza, hay solución

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Publicado el 11 de enero de 2018
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Filosofías orientales han traído la idea de que cómo esté ordenado su espacio lo está su vida. En el transcurso de esta acumulamos demasiados objetos que añaden desorden. Mañana le explicamos cómo ser más ordenado este 2018.

Es probable que usted haya escrito su lista de propósitos para 2018. Si no lo hizo, a lo mejor porque entre tantas tareas pendientes y la torre de papeles por leer que se apila en su escritorio no tuvo un minuto, no se inquiete.

Al menos tiene en la cabeza esa meta que sueña lograr pero siempre termina aplazando: bajar de peso, sacar más tiempo libre, aprender un idioma, conseguir un ascenso o hacer el viaje de sus sueños, por ejemplo.

Parece difícil lograrlo si está atrapado en su rutina, corriendo para solucionar el día a día y viendo crecer su lista de tareas. ¿Qué hacer entonces? Organice sus horas, cree nuevos hábitos y ordene sus prioridades, en otras palabras, conviértase este año en alguien más productivo.

El escritor estadounidense, ya fallecido, Stephen R. Covey, explicó el problema en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva con la fábula de Esopo, el escritor de la antigua Grecia:

Un pobre granjero descubrió un día que su gallina había puesto un huevo de oro. Llegó a ser fabulosamente rico, pero junto con su creciente riqueza llegaron la impaciencia y la codicia. Incapaz de esperar día tras día los huevos de oro, decidió matar a la gallina para obtenerlos todos de una vez. Al abrir el ave, la encontró vacía. Ya no habría modo de conseguir ningún huevo más.

El escritor concluyó que la efectividad reside en el equilibrio: “La mayoría de las personas la ven desde el paradigma de los huevos de oro: cuanto más se produce, cuanto más se hace, más efectivo se es. Para mí es la armonía entre los resultados que deseamos y la aptitud o el medio para conseguirlos”.

David Allen, autor del libro Organízate con eficacia, considera que “para que los resultados se mantengan deberá hacer una serie de cosas que tal vez no haya adoptado como hábitos: decida las acciones y los resultados la primera vez que las cosas aparezcan en su radar en lugar de esperar y revise regularmente el inventario de los frentes abiertos en su trabajo y en su vida”.

Para la profesora de psicología de la Universidad Eafit, Mariantonia Lemos, alcanzar metas implica ser persistentes. “Se ha dicho que los hábitos se crean en 21 días, otras teorías afirman que son 66. No piense en el plazo, enfóquese en la constancia”.

¿Cuántas veces intentó hacer ejercicio el año pasado pero no lo logró? Lemos asegura que fallar no significa que el propósito se perdió sino que al otro día hay que volverlo a intentar. Los humanos tienden a ser negativos: si no se hace bien siempre, entonces es malo.

“Por eso recomendamos como primer punto que la meta sea realista. Si es una persona con un horario complicado no planee hacer ejercicio todos los días sino, por ejemplo, una vez a la semana. Puede que eso a nivel físico no le ayude pero aumenta la probabilidad de que la próxima semana no lo haga un día sino dos y más adelante, tres, cuatro, cinco y hasta seis”.

¿Cuestión de tiempo?

La mayoría de las personas aseguran que tienen demasiado que hacer y poco tiempo. Para David Allen, el problema no es el reloj, “la clave para administrar todas sus cosas es gestionar las acciones”, asegura.

En resumen, los especialistas hablan de iniciativa, orden, realismo, compromiso y claridad. Si actúa bajo estas premisas, ser más eficaz en cualquier área de su vida será una costumbre y no un sueño sin cumplir. Acá otras claves para que no se queje más de no tener tiempo ¡sí se puede!.

Contexto de la Noticia

técnica pomodoro

Este método desarrollado por el italiano Francesco Cirillo a finales de la década del 80 aún es muy usado por las personas para entregar proyectos y hasta tesis estudiantiles. Se trata de dividir el tiempo en intervalos indivisibles, llamados pomodoros (tomate en italiano). Son 25 minutos de actividad sin distracciones, seguidos de 5 minutos de descanso. Cuando se completan cuatro periodos de 25, es decir 100 minutos, el descanso es de 15 a 20 minutos. Actualmente hay aplicaciones y páginas con temporizador adecuado para este método (Pomodoro.me, Tomato.es), que pueden ayudarlo a tener mejores pausas activas.

siempre la mejor actitud

R. Corvey asegura que la buena actitud es determinante para que uno se sienta feliz en cualquier parte. En ello incide también el lenguaje, en especial cómo afrontamos cualquier situación. El mayor problema de la gente es que se centra en lo malo, como explica la psicóloga Lemus, “una persona falla en una dieta y se come un chocolate, entonces deja la dieta del todo, en vez de aceptar su error y empezar de nuevo con la mejor actitud”. La mala actitud está plagada de un lenguaje reactivo, como lo explica Corvey, con frases como: “Yo soy así” que se podría cambiar por un lenguaje proactivo al decir “puedo optar por otro enfoque”. La frase “no puedo hacer nada” por “miremos otras alternativas” y “tengo que”, por “elijo”.

La coach en coherencia esencial certificada, Lina Hinestroza, añade que “cuando la pasión alimenta la acción, la productividad se da por sí sola”.

aprenda a delegar

Transferir la responsabilidad a personas adecuadas permite dedicar energías a otras actividades importantes, así lo definió R. Corvel al hablar de algo que es difícil para muchas personas: delegar. “Muchas personas se niegan a confiar tareas en otros porque les parece que ello consume

demasiado tiempo y esfuerzo, y que ellos pueden realizar mejor la tarea. Pero delegar en otros con efectividad es tal vez la actividad que por sí sola potencia más nuestra fuerza”, aseguró. Una recomendación es hacer una lista de las tareas que podría delegar y de las personas que podrían hacerse cargo de ellas y que sea un hecho.

no tema al cambio

“Los cambios son una manera maravillosa de obligarnos a reflexionar, buscar nuevas salidas y reinventarnos. Además, generan mayor productividad”, asegura Hinestroza. Allen añade que si una persona quieres perder dieciocho kilos, asumir el control de su destino económico, resolver los problemas familiares o tener la profesión de sus sueños, debe asumir un cambio radical de pies a cabeza en todos los aspectos de su

vida. No todos los cambios son fáciles ni se dan de manera instantánea. De igual manera, “nadie puede convencer a otro de que cambie”, como dijo la poetisa Marilyn Ferguson. Lo que concluye R. Corvey es que si quiere ser más eficiente tiene que derribar paradigmas y asumir nuevas formas de ver la vida. Ser radical no ayuda a la productividad.

ojo con las distracciones digitales

Quizá Francesco Cirillo, el de la técnica Pomodoro, no se enfrentó en los 80 a las distracciones digitales de hoy. Notificaciones de Snapchat, Instagram, Facebook, Twitter, Instagram, correo electrónico, Youtube, por mencionar algunas. A eso se le llama cyberloafing, holgazanería digital en español. El estudio Cómo aumentar la productividad al detener el cyberloafing de la Universidad de San Antonio, Texas, concluyó que “las notificaciones de redes sociales que las personas revisan cada 10 minutos hacen que tarden 23 en volver a enfocarse en lo que estaban”. La conclusión es que si requiere terminar una tarea precisa, se aleje voluntariamente de Internet y las redes. “Quienes lo hicieron aumentaron su productividad en un 38 %”, aseguró el estudio

descansar bien es importante

Allen cita en su libro una frase del psicoterapeuta británico J. A. Hadfield: “El arte de descansar la mente y la fuerza para eliminar de ella

todos los problemas y preocupaciones tal vez sea uno de los secretos de nuestros grandes hombres”.

Son ahora incontables los estudios sobre el buen descanso y cuántas horas se debe dormir para lograrlo. Lo más importante, aseguran los especialistas, es que usted tenga claro cuánto necesita para sentir que su cuerpo y su mente han descansado lo suficiente para afrontar con energía las actividades diarias. Descansar y “hacer nada” es tan válido como hacer mucho.

el desafío de administrar las acciones

“La cuestión de fondo estriba en cómo tomar las decisiones correctas acerca de lo que se debe hacer en un momento dado. El verdadero trabajo consiste en gestionar nuestras acciones”, asegura Allen, quien recomienda pensar en una frase sobre algo que tenga que hacer como por ejemplo: “resolver tal problema en el trabajo”. Luego escribir una acción física inmediata necesaria para hacer avanzar la situación: “hablar con los implicados mañana en la mañana”. Ese ejercicio simple ayuda. “Muchas de estas acciones requieren solo un minuto o dos, en el contexto adecuado, para avanzar”. Las listas de trabajos pendientes son recordatorios parciales de un montón de cosas sin resolver.

Claudia Arango Holguín

Periodista, presentadora y locutora hoy inmersa en el mundo digital. Fui DJ de radio, escribir siempre ha sido un gusto y leer una pasión. Amo los animales y mi afición son los viajes. Periodista de tendencias en elcolombiano.com

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