Así puede ayudar a un niño a vivir un duelo

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Por Helena Cortés Gómez | Publicado el 16 de enero de 2019
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de cada 20 niños experimenta la muerte de un familiar en su infancia: AAP

en definitiva

Ayude a los niños a entender las causas de muerte y su naturaleza inevitable, para que no carguen con una culpa excesiva difícil de resolver para ellos, o que incluso se sientan abandonados.

Karen Valderrama perdió a su mamá cuando tenía nueve años, después de una leucemia que la tuvo varios meses en cama. Eso fue en la década del noventa. Hoy recuerda: “Perdí a la persona que más amaba en la vida y los adultos a mi alrededor actuaron como si nada hubiera pasado”.

Los padres quieren proteger a sus hijos de la realidad de la muerte, pero por más que lo deseen, no pueden evitar que experimenten la pérdida de un familiar, un amigo o una mascota. Esto dice David Schonfeld, director del Centro nacional de crisis escolar y duelo de la Universidad del Sur de California y autor del estudio Hablando con los niños sobre la muerte, publicado en la revista científica Pediatric Health Care, en 1993.

Schonfeld asegura que esta sobreprotección “limita el debate sobre la muerte e impide que los niños comprendan la pérdida, lo que al final interferirá con su capacidad para afrontarla.”

Este pediatra además llama la atención sobre el reto que representa para las escuelas esa necesidad de hacer lo suficiente, pero no de abrumar. Lo hace en la columna El estudiante en duelo, una columna publicada a principios de este mes en el medio especializado The Conversation.

La pérdida es muy común

Karen no está segura de qué le hubiese gustado que pasara al regresar a su contexto escolar, en medio de su duelo. No quería un trato especial ni tampoco hablar de su dolor en aquella época. Al mismo tiempo está de acuerdo en que sus profesores y compañeros debieron tener en cuenta su situación, pero entonces, ¿de qué manera?

Nueve de cada diez infantes experimentan la muerte de un familiar o amigo cercano y uno de cada veinte la muerte de un padre, de acuerdo con un artículo académico publicado en octubre de 2015 en la revista American Academy of Pediatrics (AAP).

Por esto Schonfeld y otros estudiosos del tema brindan una serie de ideas y recomendaciones que padres y maestros pueden adoptar para hacer que la experiencia escolar sea menos estresante para los estudiantes que recientemente han perdido a un ser querido. Después de todo es en la escuela donde pasan gran parte de su día.

Aunque estos consejos están dirigidos a educadores especialmente, también sirven para padres, cuidadores o cualquier persona que se preocupe por cómo ayudar a los menores de edad en duelo.

Estas son las consecuencias de no hablar

Hacer nada dice mucho a los niños en medio del desconsuelo por una pérdida. Al no hablar igual está comunicando. Esto puede hacerlos pensar que los adultos no están interesados o no están dispuestos a ayudar.

“El silencio los deja confundidos sobre lo que ha sucedido y sobre cómo reaccionar; los deja sin apoyo y los obliga a llorar solos”, explica Schonfeld en su estudio de 1993. Lo que sugiere entonces a los adultos es hacerles saber a los menores que están conscientes, preocupados y disponibles para brindar asistencia.

No hay mucho que pueda decir que haga que todo vuelva a estar bien para una criatura afligida, lo recomendado es escuchar, pero no callar.

Esas cosas que es mejor no decir

Reconsidere cualquier frase que comience con al menos, como: “Al menos ya no le duele” o “al menos todavía tienes a tu papá”. En general no son comentarios útiles. No los aliente a ocultar sus sentimientos o reacciones y no sienta que tiene que ocultar sus emociones. Sea genuino y auténtico.

“Es importante expresarles que siente su pérdida y luego preguntarles qué está sintiendo, validar sus emociones”, dice Vicky Vera Perdomo, rectora del colegio Conquistadores, cuya metodología se basa, en parte, en los postulados de Joan Carles Mëlich sobre la Pedagogía de la Cotidianidad, que tiene como esencia al ser humano.

Involucre a los compañeros de clase

Seguramente que los amigos o quienes se sientan a su lado en el colegio quieren y pueden ser una fuente importante de compañía para un duelo, pero muchos no están seguros de qué decir o cómo portarse.

Lo que recomienda Schonfeld es ofrecerles consejos sobre cómo ser empáticos con su pérdida para que los demás también naturalicen la muerte, sin invalidar el dolor. Esto ayudará a los afligidos a disminuir su sensación de soledad. También reducirá la probabilidad de que los compañeros hagan preguntas repetitivas e intrusivas o se burlen de su tristeza.

Necesitarán Asistencia académica

Jorge Montoya, médico psiquiatra de la ciudad y especialista en duelo de la Universidad CIDH de Tijuana, La Salle de Ciudad de México y Málaga de España, señala que debido a que los chicos pueden experimentar interrupciones significativas en el entorno de su hogar, “esto podría influir en la aparición de dificultades para concentrarse y aprender material nuevo, ya que estas distracciones podrían afectar la capacidad de aprendizaje”.

Y si a ellos les preocupa el fracaso, la escuela se convertirá en una fuente de angustia adicional. Lo ideal es que los niños en duelo vean el colegio como un lugar de comodidad y apoyo, especialmente en un momento de pérdida.

Para esto, sugieren los expertos, los maestros deben ofrecer acompañamiento educativo antes de que los estudiantes en duelo demuestren un fracaso académico.

Hable con otros profesores y entrenadores y trate de ayudarlos a equilibrar sus responsabilidades. Ellos pueden necesitar que su carga de trabajo disminuya o se modifique temporalmente. Coinciden los expertos que si una tarea importante parece abrumadora, sustitúyala por algunas más cortas y más manejables.

Qué hacer con desencadenantes de dolor

Muchas cosas pueden recordar a los menores de edad en duelo a la persona que murió y hacer que experimenten un resurgimiento temporal de su aflicción. “Esto es inevitable”, dice Montoya. Puede presentarse por un comentario hecho por un profesor o un compañero. “Lo importante es hacerles saber que estos desencadenantes ocurren y proporcionarles herramientas para que cuando se den puedan afrontarlos de manera más clara”.

Algunas de estas herramientas, como la caja de recuerdos, la normalización de la sintomatología y un diario de duelo son mencionadas por Montoya en su libro No es fácil decirte adiós. Actividades para trabajar con niños y jóvenes (Paulinas).

Es importante que los niños tengan la claridad de que la muerte es permanente. Al entender este concepto a medias podrían pensar que su ser querido los abandonó. Valide sus emociones, estar ahí hará la diferencia. Por supuesto, buscar a un psicólogo también es una opción.

Contexto de la Noticia

PARA SABER MÁS No pase por alto el dolor de un niño

Después de la muerte de un ser querido, los adultos tienden a pasar por alto los efectos de la pérdida en los chicos. El dolor y el estado emocional de ellos durante este tiempo difícil pueden dejarse de lado, ya que los mayores significativos en su vida también están lidiando con su dolor, manejando soleadas de emociones y aprendiendo a sobrellevar la situación. Los dos lloran de manera diferente, y el dolor de los menores de edad puede tomar muchas formas diferentes, según la edad y el nivel de desarrollo. Al comprender cómo perciben la muerte, cómo podrían reaccionar y cómo puede ayudar puede proporcionarles un entorno seguro para que no se aflijan y comiencen a sanar.

consecuencias de no hacer nada

Decir nada dice mucho a los niños en medio del duelo. Al no hablar igual está comunicando. Esto puede hacer pensar a los niños que los adultos no están interesados o no están dispuestos a ayudar. El silencio deja a los niños confundidos sobre lo que ha sucedido y sobre cómo reaccionar; deja a los niños sin apoyo y los obliga a llorar solos. Los adultos deben acercarse a los niños en duelo y hacerles saber que están conscientes y preocupados y que están disponibles para brindar apoyo y asistencia. Como no hay mucho que pueda decir que haga que todo vuelva a estar bien para un niño en duelo, lo recomendado es escuchar, pero no callar.

lo que es mejor que no diga

Reconsidere cualquier frase que comiencen con “al menos”, como: “al menos ya no le duele” o “al menos todavía tienes a tu papá”, ya que, en general, no son comentarios útiles. No aliente a los niños a ocultar sus sentimientos o reacciones, y no sienta que tiene que ocultar sus propias emociones. Sea genuino y auténtico. “Es importante expresar al niño que siente su pérdida y luego de preguntarles qué están sintiendo, validar sus emociones”, dice Vicky Vera Perdomo, rectora de el colegio Conquistadores que se apoya en Joan Carles Mëlich con la Pedagogía de la Cotidianidad, que tiene como esencia al ser humano.

Involucre a los compañeros

Seguramente que los amigos o compañeros de colegio del niño quieren y pueden ser una fuente importante de apoyo para un duelo, pero muchos no están seguros de qué decir o qué hacer. Lo que recomienda Schonfeld es ofrecerles consejos sobre qué decir y sugerencias prácticas sobre cómo ser útiles. Esto ayudará a los niños afligidos a obtener apoyo de valor de parte de sus compañeros y a disminuir su sensación de soledad. También reducirá la probabilidad de que los compañeros hagan preguntas repetitivas e intrusivas o se burlen de los niños en duelo.

Asistencia académica

Los niños en duelo a menudo experimentan una disminución temporal en la capacidad de aprendizaje. Pueden estar cansados de no poder dormir, tener dificultad para concentrarse y aprender material nuevo, o pueden experimentar interrupciones significativas en el entorno de su hogar que dificultan el estudio o la tarea completa.

Los niños en duelo deben ver la escuela como un lugar de comodidad y apoyo, especialmente en un momento de pérdida. Si les preocupa el fracaso, la escuela se convierte en una fuente de angustia adicional. Los maestros deben ofrecer apoyo educativo antes de que los niños demuestren un fracaso académico. Consulte con más frecuencia para asegurarse de que estén aprendiendo material nuevo y puedan mantenerse al día con la carga de trabajo.

Hable con otros maestros, instructores y entrenadores y trate de ayudar a los estudiantes en duelo a equilibrar todas sus responsabilidades. Si el estudiante necesita prepararse para un concierto importante, entonces tal vez los profesores académicos pueden disminuir algunas de sus tareas. Los estudiantes en duelo pueden necesitar que su carga de trabajo disminuya o se modifique temporalmente. Si un informe importante parece abrumador, sustitúyalo por tareas más cortas y más manejables. Si les resulta difícil mantenerse en la tarea de completar un proyecto individual, considere un proyecto grupal que pueda promover el apoyo entre pares.

Desencadenantes de dolor

Muchas cosas pueden recordar a los niños afligidos acerca de la persona que murió y hacer que experimenten un resurgimiento temporal de su aflicción. Puede ser un comentario hecho por un maestro o un compañero, como “Fui de compras con mi madre este fin de semana” o una parte de una lección en el aula, como una lección de educación para la salud que hace referencia a una causa similar de muerte.

Vacaciones como el Día de Acción de Gracias o las vacaciones de invierno tienden a implicar pasar tiempo con sus seres queridos y pueden acentuar la sensación de pérdida. Hágales saber a los estudiantes que estos desencadenantes pueden ocurrir y establezca un plan de seguridad. Los estudiantes pueden recibir permiso para salir del aula brevemente si se sienten molestos y preocupados por no poder contener sus emociones. Calcule una señal para comunicarse cuando esto ocurra que no llame la atención del estudiante. Haga un plan sobre a dónde irá el estudiante y con quién puede hablar. Si los estudiantes saben que podrán irse, a menudo se sienten menos abrumados y es más probable que permanezcan en clase y participen en la lección.

Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.

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