En Antioquia matan a cinco personas por día: disputas criminales, la principal causa
Según la Policía Nacional, este año se contabilizan 300 asesinatos durante los dos primeros meses del año y el comienzo de marzo. El aumento es del 16% en comparación con el 2025. Estas son las razones.
Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.
Si bien en el Valle de Aburrá se habla de una aparente calma en materia de homicidios, incluso mencionando que en Medellín se presentó el mes con menos asesinatos desde comienzos de la década de los 70, por fuera de la subregión central de Antioquia la realidad es muy distinta. Se asesinan, en promedio, cinco personas por día y hay un incremento total del 16% de casos en el departamento.
Subregiones como el Suroeste, Oriente, Norte y Nordeste están llevando a las cifras del departamento a que superen los 300 homicidios en este año, en territorios donde la disputa entre el Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el ELN se ha agudizado hasta elevar la cantidad de muertos.
El secretario de Seguridad de Antioquia, general (r) Luis Eduardo Martínez Guzmán, reconoció que la situación de la violencia en las subregiones del departamento por fuera del área metropolitana es crítica, aunque no baja la guardia en las estrategias para contrarrestar esta ofensiva delincuencial.
“El homicidio en el departamento está totalmente desfasado y ese desfase precisamente la gran mayoría se da por el enfrentamiento normalmente que hay entre estructuras delincuenciales dedicadas a la captación de rentas ilegales”, indicó el secretario Martínez Guzmán, quien agregó que en el 2025 iban, a la fecha, 216 casos.
Conflictos que disparan las cifras
La subregión con más asesinatos en el departamento es el Suroeste antioqueño, con 62 casos, superando incluso al Valle de Aburrá, que tiene 58, de acuerdo con los registros de la Policía Nacional. Esta cifra muestra una tendencia del desplazamiento criminal que se viene presentando en el departamento.
Los municipios de la cuenca del río San Juan, como son Andes, Jardín, Betania y Ciudad Bolívar concentran cerca del 65% de todos los asesinatos de esta subregión, en medio de la disputa entre el Clan del Golfo, a través de la subestructura Edwin Román Velásquez Valle, la banda La Terraza (llamada en esta subregión como La Oficina de Andes o Halcones del Suroeste) y las facciones de Carne Rancia y La R, además de algunos grupos criminales locales.
El microtráfico en las fincas cafeteras es la principal motivación que tienen estos grupos criminales para disputarse a sangre y fuego el control territorial, teniendo en cuenta el constante paso de personas por estos lugares, principalmente en épocas de cosechas.
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Las cifras criminales también generan preocupación en territorios como Támesis, Jericó, Pueblorrico y Tarso, puesto que allí se habla de presencia de miembros de la Edwin Román Velásquez Valle con el fin de empezar a sacar beneficios de la minería ilegal.
Pese a que la cifra de asesinatos sigue siendo elevada, el Suroeste presenta una leve disminución en las cifras de asesinatos, ya que, para el año pasado, en la misma fecha, se contabilizaban 68 asesinatos.
Nordeste es otro de los territorios del departamento que se encuentra en estado crítico en materia de seguridad, teniendo en cuenta que para este año van 45 homicidios, mientras que hace un año solo se contabilizaban 21.
Los principales motivos de esta oleada criminal, al menos en Remedios y Segovia, se debe a las disputas entre Clan del Golfo, disidencias de las Farc y ELN por el dominio de los cultivos de droga, los corredores criminales y la minería ilegal, principalmente en la lejanía rural que limita con el sur de Bolívar.
Anorí también es otro de los puntos críticos de esta subregión, puesto que el control de este corredor estratégico, que conecta con el Norte y el Bajo Cauca antioqueño, tienen en guerra a las disidencias, el ELN (a través del frente Mártires y Héroes de Anorí) y el Clan del Golfo. El eje de disputa es el dominio de los ríos Nechí y Porce.
Oriente es otra de las subregiones con números rojos este año, incluso duplicando la cantidad de asesinatos del 2025. En los primeros 61 días del 2026 ocurrieron 50 asesinatos en esta subregión, mientras que hace un año iban 27 casos.
La guerra en esta subregión está enfocada en el desarrollo urbanístico y social que viene presentándose desde hace más de una década, lo que la ha vuelto atractiva para los grupos criminales. Por esta razón, el Clan del Golfo, a través de las subestructuras Héroes de Samaná y Gener Morales, vienen en constantes enfrentamientos con la banda El Mesa para manejar las extorsiones y el microtráfico. La disputa está concentrada en 19 de los 23 municipios de esta subregión.
En el caso del Norte antioqueño, si bien las cifras siguen sostenidas, la crisis de seguridad es latente. Este año van 28 homicidios, mientras que hace un año se contabilizaban 26, en medio de un clima enrarecido por los desplazamientos constantes en municipios como Briceño y Valdivia.
Clan del Golfo y las disidencias de las Farc se disputan el control territorial, principalmente los corredores estratégicos por sus enlaces con el Occidente, el Bajo Cauca y el Nordeste, además del dominio de los cultivos de coca de esta parte del departamento. También hay lucha por la minería ilegal en las aguas del río Cauca.
No obstante, también se habla de presencia de la banda El Mesa en Santa Rosa de Osos, San Andrés de Cuerquia y Yarumal para la venta de estupefacientes, la cual se hace mediante el combo El Tapón.
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Al hablar del Bajo Cauca, la principal incentivación criminal tiene que ver con la minería ilegal en el río Cauca, situación que se ha agudizado teniendo en cuenta la valorización del oro en el último tiempo.
Actualmente la onza de oro (31,10 gramos) se cotiza en el mercado en 5.150 dólares (19.100.000 pesos), lo que hace que el Clan del Golfo, estructura dominante en este territorio a través de la subestructura Uldar Cardona Rueda, cuide de manera violenta este territorio de los movimientos de las disidencias, que apenas están tratando de incursionar en esta zona.
Estas disputas han llevado a que en los seis municipios que conforman esta subregión se contabilizan 21 homicidios, contra los 15 que se registraban en el mismo periodo del año pasado.
Los territorios “en calma”
Aunque la violencia no cesa del todo en las subregiones, hay algunas que no presentan las problemáticas de violencia que las anteriormente mencionadas, bien sea por tregua entre las estructuras que están presentes o porque solo hay una organización criminal dentro de las mismas.
La más destacada es el Valle de Aburrá, que contabiliza 58 asesinatos, que, si bien es la segunda más alta del departamento, debido a su cantidad poblacional y las cifras históricas es uno de los promedios más bajos en este delito.
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa Mejía, destacó que la tendencia a la baja de los homicidios va más allá de las mesas de negociación de la paz urbana, puesto que viene desde el 2019, antes de que si quiera se estuviera planteando cualquier iniciativa de este tipo.
“Para las bandas criminales ya no es negocio el asesinato, porque esto genera una reacción de las autoridades. Además, la delincuencia en la ciudad pasó a ser algo más empresarial y un homicidio, con sus consecuencias, puede generar repercusiones que los afectan como grandes operativos y capturas”, explicó el funcionario.
Esto ha llevado a que las tasas de homicidios de los últimos tres años en la capital antioqueña, particularmente, se encuentren en niveles de comienzos de los años 40, cuando la población era 10 veces menor y la mayoría de los asesinatos era por temas de intolerancia.
El Occidente antioqueño, con sus 21 asesinatos este año, es otra de las subregiones que viven en una constante tensa calma, principalmente porque en este territorio tiene un dominio absoluto la subestructura Edwin Román Velásquez Valle, del Clan del Golfo. El año pasado registraba 15 casos.
El microtráfico, las extorsiones y la minería ilegal es manejada completamente por este grupo criminal y los homicidios se concentran por ajustes internos o por casos de intolerancia entre los vecinos.
De hecho, en esta parte de Antioquia se encuentra el municipio que lleva más tiempo sin asesinatos, que es Abriaquí. El próximo 17 de marzo, si no ocurre algo extraordinario, cumpliría nueve años sin ver morir violentamente a uno de sus habitantes.
Magdalena Medio y Urabá son las subregiones con menos asesinatos de Antioquia, aunque en ambos hay un leve incremento. En el primero van 12 casos, contra nueve del año pasado, mientras que en la segunda se registran 11 casos, contra ocho del 2025.