Así es el plan para subir 12 metros el embalse de Hidroituango: ¿alcanzará antes de El Niño?
EPM prevé terminar en septiembre la poda del área de inundación y poder aprovechar las últimas lluvias para elevar el embalse. ¿Qué pasará con El Niño?
Hago parte del área Metro, equipo que cubre Medellín y Antioquia. Interesado en las transformaciones urbanas y la infraestructura. Siempre en búsqueda de una historia. Abogado y periodista, magíster en escrituras creativas.
Hidroituango enfrenta una contrarreloj de cinco meses para elevar el nivel del embalse de 408 a 420 metros sobre el nivel del mar (msnm), lo que permitirá acumular más de 390 millones de m3 más de agua antes de que el fenómeno de El Niño se consolide en noviembre, escenario que tiene hoy una probabilidad del 96%. Hay quienes que consideran que las cuentas no darán para tener el embalse a tope, pero EPM confía en lograrlo.
¿Por qué el embalse no se había subido antes para evitar la premura en el segundo semestre? Lo primero es que Hidroituango fue diseñado hace 15 años para operar con su embalse hasta la cota 420 msnm, su nivel máximo de operación.
Lea acá: ¿Por qué Hidroituango necesita subir el embalse antes de que llegue El Niño?
Este límite define su capacidad plena de embalsamiento, de regulación hidráulica y de generación. Sin embargo, tras la emergencia de 2018, la Anla expidió la Resolución 820 que suspendió las actividades regulares, por lo que el embalse quedó restringido a 408 msnm.
En marzo de 2025, la Anla levantó el freno y habilitó nuevamente la ejecución de las obras regulares de la licencia.
Desde entonces, EPM quedó autorizado para elevar el nivel del embalse, previo cumplimiento de las condiciones ambientales establecidas en la licencia, que tienen que ver con la poda y remoción de árboles y el material vegetal de las laderas que se inundarán.
El gerente general, John Maya Salazar, dijo que desde entonces retomaron las labores de aprovechamiento forestal. Luego, la Anla indicó que de las 274 hectáreas que se necesitan podar, 68 requerían un cambio en la licencia porque ya habían sido removidas antes de la emergencia en 2018, aunque después retoñaron. Esa solicitud se presentó el pasado 21 de abril; después de comunicados ambiguos de la Anla que requirieron una mesa de concertación, el aval final llegó a finales de mayo.
Según Maya, EPM quedó con luz verde siempre y cuando cumpla con las obligaciones ambientales, en este caso, hacer la poda de toda la franja hasta subir a los 420 msnm. “Haremos la remoción de la capa vegetal, hace 4 meses empezamos ese contrato. Estamos cumpliendo la normatividad, cuando empecemos a subir es porque ya removimos toda la capa vegetal”, reiteró.
La prevención de EPM ante la Anla no es gratuita. A finales de marzo pasado, la propia directora de esa autoridad, Irene Vélez, abrió una investigación contra Hidroituango por supuestamente estar incumpliendo con el control de caudal descargado y por haber supuestamente subido la cota de su represa sin haber efectuado un aprovechamiento forestal.
El proceso apareció semanas después de que el presidente Gustavo Petro acusara a la hidroeléctrica, sin pruebas, de estar detrás de las inundaciones ocasionadas por el Frente Frío, señalamiento que EPM rechazó asegurando que la represa únicamente había controlado crecientes súbitas para poner a salvo a la población aguas abajo de la central.
¿Cómo será el cronograma del llenado del embalse de Hidroituango?
¿Por qué se debe podar la franja entre las cotas 408 y 420? En los términos de la licencia, el material vegetal que se encuentra en el vaso del embalse debe ser removido. La razón es evitar impactos ambientales derivados de la descomposición orgánica bajo el agua, como emisiones contaminantes y afectaciones en el agua.
El gerente Maya explicó que cuando sube el agua y los árboles y arbustos se pudren, esto tiene consecuencias ambientales y químicas que pueden luego deteriorar los componentes de las turbinas.
La primera contrarreloj es la poda de las 274 hectáreas de acá a septiembre: la limpieza de 177 hectáreas ya está contratada, 29 hectáreas están en evaluación por tener pendientes de más del 75% y 68 hectáreas eran las que requerían el cambio aprobado por la Anla.
Una vez el terreno esté despejado, comenzará la segunda contrarreloj: el llenado de esos 12 metros. Dado que el embalse de Ituango tiene una extensión de 3.800 hectáreas, el incremento progresivo de su nivel será en forma controlada y lenta para preservar la fauna. Se estima que la subida del embalse tarde unos 34 días, si se eleva 35 centímetros cada día.
Alberto Mejía Reyes, gerente de Generación de Energía de EPM, explicó hace 15 días que entre octubre y diciembre, así estemos en fenómeno de El Niño, los caudales del Cauca son más significativos.
El gerente Maya dijo que el verano no es generalizado y que la condición climática importante para Hidroituango depende del régimen de lluvias en el suroccidente del país. “Mientras unas regiones tienen verano, en otras está lloviendo. Esa es una ventaja que tiene Colombia para la generación de energía. Sí acá está haciendo verano, pero en el Cauca o el Valle está lloviendo, todo ese caudal es el que llega a Ituango. Esa ventanita de invierno, entre septiembre, octubre y noviembre, es la que vamos a tener para subir el embalse”, indicó.
Aunque un aumento de 12 metros en el nivel del embalse parezca menor, su impacto real es enorme: aportaría más de 390 millones de metros cúbicos de agua extra. Este volumen equivale a la energía de una planta térmica de 130 megavatios o al consumo de Medellín durante 15 días.
Expertos técnicos señalan que llevar a Hidroituango hasta la cota 420 es un paso crucial para la estabilidad energética del país. Esta medida ampliaría la reserva de agua de cara al fenómeno de El Niño previsto para 2026, una época de sequía que tensionará el sistema nacional.
En la práctica, cada metro ganado refuerza el respaldo eléctrico de Colombia, un país donde el 70% de la energía es hidroeléctrica y los embalses operan como gigantescas baterías naturales.