Antioquia

“No habrá control letal con los hipopótamos del Magdalena Medio”: nuevo Minambiente

Fabio Arjona, nuevo ministro de Ambiente del gobierno de Abelardo De la Espriella, anticipó que antes de un año definirán el “nuevo” plan de manejo.

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hace 3 horas

En sus primeras declaraciones tras ser designado al frente de la cartera ambiental, Fabio Arjona Hincapié, nuevo Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible del gobierno de Abelardo De la Espriella, anunció que el nuevo Gobierno Nacional no acudirá al sacrificio de los hipopótamos del Magdalena Medio para frenar su reproducción.

Justo hace tres meses, el Gobierno de Gustavo Petro anunció que iniciaría un proceso de eutanasia a los hipopótamos descendientes de los ejemplares traídos por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980. La actual ministra de Ambiente, Irene Vélez, aseguró en su momento que ningún país había querido recibir a esos animales y que a raíz de su alto costo la caza era necesaria para controlar su población que supera los 200 ejemplares.

Arjona, biólogo marino, investigador y exdirector de Conservación Internacional Colombia, reconoció la gravedad de la crisis y describió al mamífero como “una especie invasora con grandes problemas”, detallando el severo impacto que causan en los ecosistemas locales. “Ha encontrado en Colombia condiciones interesantes porque no tiene es estrés climático que encuentra en su medio nativo, lo cual ha contribuido a que prospere causando enormes problemas. Absorbe humedales, desplaza fauna nativa y puede ser agresivo”, puntualizó el jefe de la cartera en entrevista con El Espectador.

Sin embargo, a pesar de que normativas internacionales contemplan la eliminación física de estos animales, el ministro descartó esa vía argumentando razones técnicas y humanitarias. “Para mí el control letal no va a ser una solución, hay que buscar otra solución más inteligente, hay que pensarla, pero desde ya descarto por cuestiones de la sensibilidad de lanzar esa señal hacia el control letal, así sea una de las acciones recomendadas por el mismo convenio de diversidad biológica”, dijo.

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Para ilustrar la dificultad logística, Arjona la comparó con otros planes de erradicación global: “Como se hizo en Galápagos con los chivos, fue una operación gigantesca que costó millones de dólares. Con un chivo es posible pero con un hipopótamo es complejo dadas las características de que es un mamífero bastante robusto”.

El nuevo ministro recordó que el manejo de esta especie se ha postergado por décadas debido al costo político y social de las medidas extremas. “Antes de un año de gobierno debemos tener una solución, esto se ha dilatado por 30 años desde que mataron al primer hipopótamo que tuvo una reacción equívoca. En ese momento yo dije que el control letal era una alternativa y que ojalá se utilizara antes de un crecimiento desmesurado de la población que se convierte en invasora”, dijo.

El funcionario admitió que el tiempo para aplicar ciertas estrategias científicas ya expiró debido a la gran cantidad de ejemplares que hoy habitan el territorio nacional. “Si se hubiera hecho en su momento no tendríamos el problema que hoy tendríamos, ya no hay punto de retorno, ya el control letal no debe ser con esta población tan importante. Veremos cómo lo resolvemos”, concluyó, dejando abierta la puerta al diseño de un nuevo plan de manejo.

¿Por qué es un grave problema la presencia de los hipopótamos en el Magdalena Medio antioqueño?

En el fondo del debate se encuentra una crisis ambiental severa provocada por la veloz reproducción de estos animales, que se expanden a una tasa anual superior al 9% debido a la total ausencia de depredadores naturales en el territorio. Conocidos como “especies ingenieras”, sus pisadas en manada han modificado físicamente los suelos boscosos, abriendo cicatrices visibles desde el aire que alteran el curso de los ecosistemas locales y los transforman en humedales. Paralelamente, la gran acumulación de sus heces fecales está provocando la eutrofización de los cuerpos de agua al enriquecerlos excesivamente con amoníaco y carbono, un fenómeno químico que disminuye el oxígeno disuelto y pone en peligro de muerte a los peces y al fitoplancton del río Magdalena.

Los científicos temen que las manadas terminen colonizando por completo la Depresión Momposina, un ecosistema de ciénagas de incalculable valor ecológico que proveería el hábitat perfecto para su reproducción sin frenos. La eutanasia se diseñó como una última instancia para evitar que la especie alcance la alarmante cifra de 1.000 individuos en el año 2035. Sin embargo, bajo las actuales condiciones de estancamiento, los modelos de proyección científica advierten que el Magdalena Medio podría verse obligado a convivir con la problemática de los hipopótamos durante los próximos 50 a 100 años.

Para las administraciones locales y las comunidades ribereñas, la situación se ha transformado en una olla a presión insostenible. Municipios de categoría sexta como Puerto Triunfo, que concentra el 65% de la población de la especie, carecen por completo de las arcas presupuestales para mitigar los riesgos del día a día. Sus alcaldes se encuentran jurídicamente maniatados ante demandas por responsabilidad civil extracontractual a causa de los ataques físicos de estos animales a campesinos y jóvenes. La población civil local vive con miedo pero también con contradicciones, ya que denuncian haber sido excluidos de las mesas de decisión técnica y, al mismo tiempo, defienden al hipopótamo como un fuerte símbolo de identidad económica que hoy sustenta a más de 300 emprendimientos de turismo en la región.