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Hipopótamos en el Magdalena Medio: aquí le explicamos con datos por qué son un peligro para comunidades y ecosistemas

En África, los hipopótamos están controlados por el ecosistema; en Colombia, rompieron la cadena alimenticia y quedaron “sin frenos” naturales; en consecuencia, se reproducen más rápido.

  • Hipopótamos en el Magdalena Medio se convierten en una amenaza para las personas y otras especies. Foto: Esteban Vanegas
    Hipopótamos en el Magdalena Medio se convierten en una amenaza para las personas y otras especies. Foto: Esteban Vanegas
  • Aviso: “Peligro, presencia de hipopótamos” en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
    Aviso: “Peligro, presencia de hipopótamos” en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
  • Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
    Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
  • Hipopótamos en el Magdalena Medio en manada. Foto: EL COLOMBIANO
    Hipopótamos en el Magdalena Medio en manada. Foto: EL COLOMBIANO
  • Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
    Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
14 de abril de 2026
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Los hipopótamos son considerados peligrosos en Colombia, y en su hábitat natural en África, por una combinación de comportamiento agresivo, impacto ecológico e interacción riesgosa con humanos. En el caso colombiano, el problema se ha amplificado porque son una especie invasora sin depredadores naturales. A partir de estas tres características, se explica por qué su presencia representa hoy un riesgo tanto para la población como para el ecosistema del Magdalena Medio:

1. Son animales extremadamente agresivos y territoriales

Medios internacionales han reportado en 2024 y 2025 que las estimaciones se mantienen en alrededor de 500 víctimas fatales al año en África por ataques de hipopótamos, aunque se trata de cifras aproximadas debido a la dificultad de registrar todos los casos en zonas rurales o fluviales. Estas muertes ocurren principalmente porque los hipopótamos son animales territoriales y agresivos, especialmente en ríos y zonas de paso de canoas o embarcaciones. Muchos ataques se producen cuando vuelcan botes o cuando las personas se cruzan accidentalmente en sus rutas hacia el agua.

Aunque parezcan tranquilos, los hipopótamos pueden atacar cuando se sienten amenazados o cuando protegen a sus crías. En Colombia ya se han registrado incidentes de ataques a personas en zonas rurales. La Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare advierte que son animales capaces de correr más rápido que un humano, lo que aumenta el riesgo de accidentes.

Aviso: “Peligro, presencia de hipopótamos” en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
Aviso: “Peligro, presencia de hipopótamos” en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO

En entrevista con EL COLOMBIANO, David Echeverri López, jefe de la oficina de gestión de la biodiversidad de CORNARE explicó que “es un animal considerado megafauna, que en estado adulto puede pesar entre dos y tres toneladas, lo que lo convierte en una especie muy robusta y de comportamiento impredecible. Aunque en algunos casos han permanecido relativamente tranquilos, también se han observado comportamientos agresivos. El crecimiento poblacional implica expansión territorial y desplazamiento de fauna silvestre nativa. Además, aumenta la probabilidad de encuentros con pescadores y comunidades ribereñas, lo que incrementa el riesgo de accidentes y posibles muertes.”

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2. Son una especie invasora que altera la cadena alimenticia y el equilibrio del ecosistema en el Magdalena Medio

En África, el hipopótamo forma parte de un ecosistema equilibrado donde cada especie tiene “enemigos naturales” o controles indirectos. Aunque son herbívoros y ocupan el nivel de consumidores primarios, no están “libres” de control ecológico. Las crías y ejemplares jóvenes pueden ser atacados por depredadores como los cocodrilos del Nilo o por los leones. Además, la competencia por recursos como agua y territorio, junto con enfermedades naturales y la presión del propio ecosistema, ayuda a mantener estable su número. Estos factores impiden que la población crezca de forma descontrolada.

En Colombia ocurre lo contrario porque los hipopótamos no son una especie nativa, sino introducida artificialmente en los años 80, lo que rompió completamente la cadena alimenticia local. Al no existir depredadores naturales capaces de controlar a un hipopótamo adulto, la especie quedó en la cima del sistema sin regulación biológica. Esto significa que no hay animales que los cacen, ni competencia ecológica directa que limite su expansión en los humedales y ríos del Magdalena Medio.

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Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO

A esta ausencia de control se suma la abundancia de recursos. Los ecosistemas acuáticos del Magdalena Medio ofrecen alimento constante, vegetación suficiente y condiciones climáticas estables durante todo el año, sin las estaciones secas extremas que sí existen en África. Esto crea un escenario ideal para su reproducción, ya que las hembras pueden reproducirse con relativa facilidad y las crías tienen altas probabilidades de supervivencia.

Echeverri puso en contexto la situación de esta manera; “Los hipopótamos ingresan como parte de una colección privada en un zoológico en la década de los 80. Luego del proceso de expansión de dominios de Pablo Escobar, algunos animales no fueron reubicados en otros zoológicos, entre ellos los hipopótamos. Estos quedaron en libertad, en una zona con abundante alimento y sin depredadores naturales. La entidad encargada en ese momento, la Dirección Nacional de Estupefacientes, no habría ejecutado acciones para su manejo, por lo que los animales quedaron a su suerte en un entorno favorable para su reproducción. Partiendo de unos cuatro o cinco ejemplares iniciales, hoy se estima que la población supera los 200 individuos en la región.”

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Hipopótamos en el Magdalena Medio en manada. Foto: EL COLOMBIANO
Hipopótamos en el Magdalena Medio en manada. Foto: EL COLOMBIANO

El Ministerio de Ambiente estima que podrían superar los 1.000 individuos en pocos años si no hay control, lo que aumenta los riesgos ecológicos y humanos. El comportamiento de los hipopótamos es jerárquico.

Para entender su reproducción, Echeverri lo explica de esta manera; “Cuando algunos machos alcanzan cierto tamaño, pueden disputar el liderazgo y, si pierden, se separan del grupo. Algunos se van solos y otros con hembras, formando nuevos grupos. Este comportamiento ha facilitado su expansión desde el núcleo inicial en la Hacienda Nápoles hacia otras zonas del Magdalena Medio. Actualmente se estima una población cercana a los 200 hipopótamos en toda la región, no sólo en Nápoles. En la jurisdicción de CORNARE se han registrado entre 130 y 140 ejemplares, mientras que el resto se ha dispersado por el río Magdalena y por al menos cuatro departamentos: Cundinamarca, Boyacá, Santander y Antioquia, con posibles registros también en Caldas.”

3. Impacto sobre especies nativas: cómo los hipopótamos están desplazando y afectando la fauna del Magdalena Medio

Sus heces y comportamiento en ríos modifican ecosistemas acuáticos. De acuerdo con análisis ambientales citados por el Ministerio de Ambiente, su presencia puede provocar cambios en la calidad del agua, proliferación de algas y reducción de oxígeno, afectando peces y otras especies acuáticas.

Además de otras especies que cita el experto en gestión de la biodiversidad, Echeverri; “El manatí es una de las especies afectadas en el ecosistema del río Magdalena y sus humedales, aunque enfrenta múltiples presiones ambientales adicionales. A estas problemáticas se suma la presencia de hipopótamos. El río Magdalena ya enfrenta contaminación, deforestación y cacería, y la llegada de esta especie invasora agrava el escenario. Especies como los manatíes, las nutrias y los chigüiros, así como en general la fauna nativa, están experimentando cambios y desplazamientos asociados a la presencia de hipopótamos.”

Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO
Hipopótamos en el Magdalena Medio. Foto: EL COLOMBIANO

¿Qué medidas son realmente efectivas para controlar esta especie invasora?

En palabras del jefe de la oficina de gestión de la biodiversidad de CORNARE. “No existe una medida 100% efectiva para el manejo de hipopótamos. La caza de control se ha planteado, pero es compleja, costosa y difícil de implementar a gran escala. Las medidas deben ser integrales, combinando diferentes estrategias de manejo poblacional. En algunos casos se ha considerado la translocación de individuos a zoológicos de otros países, lo cual es posible, pero requiere trámites internacionales como permisos CITES y acuerdos sanitarios entre países. La captura y traslado son viables técnicamente, aunque complejos. En escenarios donde no sea posible la reubicación, también podría considerarse la caza de control como última alternativa dentro del manejo de la especie.”

Siga leyendo: Manatí y otras especies en peligro por hipopótamos en el Magdalena Medio

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