¿Por qué Medellín huele a ‘pecueca’? Vuelve la floración del algarrobo y el almendro africano
EL COLOMBIANO consultó con biólogos expertos para entender qué está pasando con estas especies que florecen por estos días en Medellín y por qué están detrás de los fuertes olores que aparecen en algunos sectores de la ciudad.
Por estos días, caminar por algunos sectores de Medellín ha estado acompañado de un olor particular que inevitablemente llama la atención de los habitantes. Sobre todo por esa familiar peste a “pecueca” que puede quedar en el aire y hacer quedar mal a más de uno. Pero tranquilo, no es usted.
Consultados por EL COLOMBIANO, los biólogos botánicos expertos Diego Ospina, de Cornare, y Germán Jiménez Romero, de la Universidad Javeriana, explicaron qué está ocurriendo con estas especies y por qué hacen parte del paisaje de la ciudad.
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En el caso del almendro africano (Terminalia ivorensis), la floración suele darse entre abril y junio, mientras que el algarrobo, una especie nativa de Colombia, puede florecer entre marzo y julio o entre julio y septiembre. Ospina aclara que estos rangos corresponden al periodo en el que puede ocurrir la floración, no al tiempo que permanecen abiertas las flores.
Lo que ocurre actualmente está dentro de los tiempos habituales de floración de estas especies. Al ser consultado sobre si las condiciones climáticas de este año podrían estar detrás del fenómeno, el biólogo Diego Ospina explicó que, aunque factores como la temperatura y las lluvias pueden influir en el ciclo de las plantas, en este caso no hay nada fuera de lo esperado: “La floración está completamente normal” y se presenta dentro de los tiempos establecidos, dijo.
La cantidad de luz que recibe el árbol ayuda a marcar el momento de la floración. En las plantas tropicales, explica Ospina, los cambios en la duración del día y la temperatura funcionan como señales para iniciar este proceso: “Hay días donde se amanece más temprano, es decir, donde hay luz más temprano, y otros donde es más tarde. Entonces, esos ciclos normalmente son los que controlan la floración en las plantas”, explicó.
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¿De dónde viene el olor a “pecueca” del algarrobo y el almendro africano?
Aunque el algarrobo y el almendro africano pueden florecer en periodos similares, el olor fuerte que se percibe en algunos sectores no se produce de la misma manera.
En el almendro africano, explica Ospina, las flores liberan compuestos orgánicos volátiles que funcionan como señales para atraer a los polinizadores: “Esos olores, la única función que tienen es atraer a los polinizadores”, afirmó.
Para la planta, que el olor pueda dispersarse y llegar a una mayor distancia aumenta las posibilidades de encontrar a los animales que participan en la polinización. Lo que para algunas personas resulta desagradable es una ventaja evolutiva: “Entre más se puede irradiar ese olor para una especie, eso significa un mayor éxito, porque puede llegar a un mayor número de polinizadores y más lejos”, afirmó el experto.
En el algarrobo, sin embargo, el proceso es distinto. Germán Jiménez explica que el olor más fuerte aparece principalmente después de la floración, cuando los frutos caen al suelo y comienzan a descomponerse: “El fruto cae, se descompone y eso es lo que produce el olor bastante fuerte por descomposición”, explicó el investigador.
Dos especies, dos historias en Medellín
También hay una diferencia importante en su procedencia. El algarrobo es una especie nativa de Colombia, mientras que el almendro africano (Terminalia ivorensis) procede del oeste de África y fue introducido en el país.
La pregunta que surge inevitablemente es, si Colombia tiene una de las mayores riquezas en biodiversidad y flora nativa, ¿por qué se recurrió a introducir una especie extranjera en el arbolado de Medellín?
Ospina señala que una de las razones para incorporar especies como estas al arbolado urbano fue el conocimiento limitado que históricamente existía sobre las especies nativas que podían utilizarse en las ciudades. También influyó que algunas especies foráneas ya eran conocidas y se sembraban en otros lugares.
A esto se sumaba una característica especialmente útil para el entorno urbano, ya que sus copas aparasoladas permiten generar amplias zonas de sombra. Esa característica sigue siendo relevante en Medellín. Los árboles ayudan a modificar las condiciones de temperatura a su alrededor y generan pequeños microclimas en medio de las zonas construidas. Además, sus flores y frutos pueden convertirse en recursos para diferentes animales.
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Ospina también destaca otra función durante su crecimiento, pues los árboles capturan carbono de la atmósfera y lo incorporan a su biomasa mientras realizan fotosíntesis y liberan oxígeno: “Ellas toman ese carbono y se construyen a sí mismas con él, es como si fuera su alimento”, explicó.
Más allá del olor, Ospina invita a entenderlo como una señal de las plantas para atraer a quienes hacen posible su reproducción. “Es una forma de la planta decirle al polinizador: ‘bueno, estoy aquí, por favor llegue y polinízame’”, explica. Esa relación también es fundamental para los seres humanos: sin polinización no existirían las frutas ni las semillas y tampoco muchos de los alimentos que hacen parte de la dieta, como el trigo, el arroz, el fríjol y la lenteja: “La dependencia de nosotros para nuestra alimentación es prácticamente del 100 % de que ocurra ese evento de polinización”, concluye el biólogo.
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Así que, la próxima vez que le venga ese olor, podrá pensar en toda la evolución maravillosa que hay detrás de ese proceso. El olor seguramente no va a cambiar, pero tal vez sí un poco la percepción sobre ese árbol que, detrás de ese particular aroma, está cumpliendo una tarea silenciosa, para darnos sombra, atraer y sostener vida en medio de la ciudad.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué el algarrobo y el almendro africano huelen a “pecueca”?
- El olor no tiene el mismo origen en ambas especies. En el almendro africano está relacionado con compuestos que liberan sus flores para atraer polinizadores, mientras que en el algarrobo el olor fuerte aparece principalmente cuando sus frutos caen y comienzan a descomponerse.
- ¿Por qué hay almendros africanos en Medellín si no son una especie nativa?
- El almendro africano fue introducido, entre otras razones, porque sus características resultaban atractivas para el arbolado urbano. Su copa aparasolada genera amplias zonas de sombra y también tiene un valor paisajístico.
- ¿Por qué el algarrobo y el almendro africano huelen a “pecueca”?
- El olor no tiene el mismo origen en ambas especies. En el almendro africano está relacionado con compuestos que liberan sus flores para atraer polinizadores, mientras que en el algarrobo el olor fuerte aparece principalmente cuando sus frutos caen y comienzan a descomponerse.
- ¿Por qué hay almendros africanos en Medellín si no son una especie nativa?
- El almendro africano fue introducido, entre otras razones, porque sus características resultaban atractivas para el arbolado urbano. Su copa aparasolada genera amplias zonas de sombra y también tiene un valor paisajístico.
- ¿Por qué el algarrobo y el almendro africano huelen a “pecueca”?
- El olor no tiene el mismo origen en ambas especies. En el almendro africano está relacionado con compuestos que liberan sus flores para atraer polinizadores, mientras que en el algarrobo el olor fuerte aparece principalmente cuando sus frutos caen y comienzan a descomponerse.
- ¿Por qué hay almendros africanos en Medellín si no son una especie nativa?
- El almendro africano fue introducido, entre otras razones, porque sus características resultaban atractivas para el arbolado urbano. Su copa aparasolada genera amplias zonas de sombra y también tiene un valor paisajístico.