Antioquia

SAE entregará a San Carlos un hotel que fue base de paramilitares: historia, impacto y lo que viene

La Alcaldía de ese municipio confirmó que la SAE le cederá el inmueble. Así se destrabaría lío para la sede del Museo de la Memoria. Falta una resolución.

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hace 2 horas

La Sociedad de Activos Especiales (SAE) decidió que le entregará a la Alcaldía de San Carlos el manejo del establecimiento comercial ubicado en el casco urbano de ese municipio del Oriente antioqueño que sirvió como base de grupos paramilitares, con el fin de que lo utilice para actividades de reparación a las víctimas del conflicto. De paso también se despejan los temores de las mujeres que conforman el Centro de Acercamiento para la Reconciliación y la Reparación (CARE) y el museo de la memoria local de quedarse sin sede.

El local en mención, de tres pisos, queda a pocas cuadras del parque principal de la población. Allí funcionó inicialmente el hotel Punchiná y en los tiempos de mayor conflictividad armada, los paramilitares del bloque Héroes de Granada –cuyo jefe era Diego Fernando Murillo alias Don Berna– lo tomaron como base de operaciones, tortura y asesinatos.

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Posteriormente y ya superado ese periodo, en el primer piso comenzó a funcionar el CARE y más recientemente, a las plantas superiores se trastearon la Corporación Nativos y la ‘Mesa por la Defensa de los ríos San Carlos, Calderas y Tafetanes’, generando conflictos de convivencia entre los de arriba y los de abajo.

Parte de esas diferencias se habrían originado por el uso que cada uno le da al espacio pero también por quién asume ciertas responsabilidades para el mantenimiento locativo.

Con la entrega de la edificación a la administración local esas discrepancias tendrían un principio de solución, pues hasta ahora el Municipio no podía invertir ni intervenir allí por ser un inmueble ajeno.

El alcalde Santiago Daza confirmó que la SAE ya tomó la decisión y solo faltaría un formalismo: que se expida la resolución al respecto que define a la Alcaldía de San Carlos como depositaria final del inmueble, es decir que se lo traspasarían con todos los títulos de propiedad respectivos.

“Buscaremos que sea un espacio para la memoria histórica y la no repetición, al ser una infraestructura municipal, el Municipio podrá concurrir con recursos económicos para fortalecer este centro”, apuntó Daza al indicar además que dentro del Plan de Desarrollo ya hay alrededor de cien millones de pesos que serían destinados con el fin de fortalecer el CARE, siendo una acción prioritaria las reparaciones en el techo y otros arreglos.

Añadió que el museo comunitario seguirá en la primera planta y otras organizaciones productivas, de mujeres y de jóvenes tendrán asentamiento en el resto del espacio. Entre estas experiencias organizativas estarían la Mesa local de Víctimas y posiblemente la Defensa Civil.

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Tan pronto se surtan los trámites administrativos que faltan, de acuerdo con los planes, en abril próximo la Alcaldía entraría a administrar el sitio y, por supuesto, a mediar en las conflictividades que se han presentado entre las organizaciones que hasta ahora han convivido en el lugar.

“Si hablamos de reconciliación, paz y no repetición, somos los primeros llamados a dar ejemplo de cómo construir reglas comunes en medio de las diferencias”, dijo Daza.

Las intervenciones locativas se acometerían durante el segundo semestre de este mismo año.

Reacciones encontradas

El CARE asumió con un optimismo moderado la noticia que le dieron al respecto el pasado 27 de febrero en una reunión virtual en la que participaron la SAE, representantes de la Alcaldía y las otras partes interesadas. Según su coordinadora, Pastora Mira, toca primero esperar a que se haga efectivo el recibimiento y empiecen a acometer los planes anunciados por el mandatario municipal.

La líder indicó que este no sería más que el cumplimiento de un mandato que fue dado por autoridades administrativas y judiciales, las cuales dispusieron la obligación de fortalecer el CARE y les proveyeran de una sede para su funcionamiento. Esto dentro del plan de reparación colectiva por ser esta población reconocida como víctima. Se refiere a las disposiciones de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (Uariv).

“Lo único que pedimos es el cumplimiento de esa medida”, recalcó.

Por su parte, Carlos Olaya, uno de los líderes de Nativos, no parece muy conforme con que se lleven otras organizaciones distintas a las que ya están en el edificio, como la Defensa Civil, pues considera que el espacio ya está copado. A su juicio solo cabría la Mesa municipal de Víctimas.

Así han sido conflictos internos

Los últimos tiempos no han sido para nada armoniosos dentro del antiguo Punchiná, no solo porque Nativos y la Mesa por la Defensa de los ríos San Carlos, Calderas y Tafetanes parecen tener una idea más politizada que el CARE de lo que es el trabajo de recuperación de la memoria histórica –de hecho, Olaya acepta que tienen afinidad con el petrismo- sino por sus maneras diferentes de ocupar el espacio. Se conformaron como dos bandos compitiendo.

Las mujeres del CARE llegaron a denunciar que sus “vecinos” las querían desalojar, y cuando surgió el comentario de que la SAE iba a entregar la casa a la Alcaldía hicieron la entrega formal, el 30 de diciembre pasado, dejando las visitas guiadas al Museo en stand by.

Se trató de un acto que Olaya califica como una pantomima, pero se quejó además de que la Alcaldía habría sido incluso grosera al pedirles a ellos también el desalojo y al imponerle a él la Policía un comparendo por desacato a esa orden; no obstante, resaltó que interpuso una tutela y ganó.

Posteriormente vino la reunión con la SAE y se pudo resolver el impasse, generando el compromiso de desocupar en los primeros días de marzo, algo que, según le confirmó el alcalde Daza a EL COLOMBIANO, se cumplió el martes 17 de marzo.

A Olaya no le convence tampoco que la Alcaldía de San Carlos vaya a invertir en el local, porque, asegura que las organizaciones a las que él representa hubieran podido resolver el deterioro que sufre la edificación.

“Llegamos a un acuerdo con la SAE y aceptamos que se haga un acto simbólico de entrega voluntaria para que le puedan escriturar eso a la alcaldía, pero la Alcaldía debe acordar cómo será el manejo porque acordamos crear un consejo de administración para que los espacios de uso común no se privaticen”, apuntó, asegurando que así ha ocurrido por parte del CARE con sitios como la maloka, los baños y la cocina que construyeron con recursos comunitarios en el patio interior.

Memoria de tiempos aciagos

Entre 1998 y 2005, en San Carlos hubo 33 masacres con 205 muertos; 23 fueron cometidas por paramilitares, 6 las Farc y las demás, grupos sin identificar. Además, en ese mismo periodo, se contaron 126 víctimas de asesinatos selectivos, 156 de desapariciones forzadas y 78 de minas antipersonal.

El hotel Punchiná fue base del bloque Héroes de Granada; hoy día, en el patio posterior queda una maloka gigante, justo donde habrían enterrado a algunas víctimas que no han aparecido porque los habrían desenterrado y ubicado en otros sitios con el fin de esconder sus crímenes. El CARE, que funciona allí ganó en el Premio Nacional de Paz en 2011.