Antioquia

Tutela alerta por 23 niños en riesgo ante hipopótamo en el río Nare

Un abogado de Puerto Nare interpuso una acción de tutela para exigir la intervención urgente de un paquidermo que ronda este afluente, el cual usan 23 estudiantes para llegar a su escuela.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Hago parte del área Metro e investigo temas de ambiente, ciencia y cultura.

hace 3 horas

Desde un puente, varias personas preocupadas grabaron a un hipopótamo surcando el río, acercándose a una embarcación llena de niños, niñas y jóvenes que usan ese medio de transporte para ir a estudiar. Estas escenas motivaron la acción de tutela que el abogado Juber Martínez Giraldo radicó ante los jueces del Circuito de Puerto Berrío, a nombre de los menores que dependen del transporte escolar fluvial en esa zona del río Nare.

“En esa ruta precisamente donde está el hipopótamo adulto ahora, transitan 23 niños hacia la escuela”, explica Martínez, quien vive en Puerto Nare desde hace más de dos décadas.

Según la tutela, el ejemplar se encuentra a unos cuatro kilómetros aguas arriba de la desembocadura del río Nare en el Magdalena, dentro de un corredor navegable usado tanto por comunidades ribereñas como por rutas oficiales de transporte escolar.

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El río Nare, también conocido como Samaná Norte, marca el límite entre Puerto Nare y Caracolí, y es la única vía de comunicación de las comunidades que viven en ese cañón. “Las personas viven precisamente cerca del río porque es su fuente de transporte, de economía y de todo”, dice Martínez.

Por ese corredor navega, cinco días a la semana, la ruta que conecta el paraje Juntas con la Institución Educativa Rural Jorge Enrique Villegas: dos exposiciones diarias, ida y vuelta. “Es una exposición muy alta”, resume el abogado.

Vivir con los hipopótamos

El caso del río Nare es uno de tantos en una crisis que golpea al Magdalena Medio desde hace años. En Puerto Triunfo, que comparte territorio con el 65% de la población de hipopótamos del país, el alcalde Franklin Portillo enfrenta demandas por responsabilidad civil extracontractual tras ataques documentados.

En 2020, el campesino Luis Enrique Díaz fue tomado entre las fauces de un hipopótamo que lo dejó con las costillas rotas, una pierna fracturada y un pulmón perforado; no volvió a trabajar. En 2021, John Saldarriaga sufrió un episodio similar mientras pescaba en la vereda Las Brisas.

En Puerto Nare no se han reportado ataques todavía, pero el miedo ya es cotidiano. “Ya los pescadores los han avistado demasiadas veces”, cuenta Martínez.

Pese a los riesgos, existe también una fascinación por el animal. Muchas familias han intentado adoptar y cuidar crías. Cornare informó recientemente sobre una hembra bebé rescatada tras quedar sola en el corregimiento La Sierra: una familia de pescadores la cuidó cuatro días con leche en teteros y vegetales antes de que llegaran las autoridades, pero esos cuidados bien intencionados probablemente agravaron su condición.

La cría no logró sobrevivir. Martínez advierte además que existe un mercado ilegal de crías: ha visto publicaciones de gente ofreciendo comprar “hipopótamo pequeñito”.

La presencia de los hipopótamos también transforma costumbres cotidianas y golpea la economía local. Las tradicionales salidas a charcos de los domingos han menguado. El cañón del río Nare es el principal corredor turístico del municipio, y actividades como bajar el río en balsa están prácticamente suspendidas. Muchos pescadores mayores de 50 años lo piensan dos veces antes de salir a trabajar de noche.

Lo que pide la tutela

Martínez no busca que el juez diseñe una nueva política ambiental, sino que haga efectivos los derechos fundamentales de los menores frente a un riesgo “concreto, individualizado, localizado y actual”.

Sostiene que las autoridades ya cuentan con las competencias necesarias para intervenir al animal, pero mantienen una conducta “esencialmente pasiva”. La acción está dirigida contra el Ministerio de Ambiente, Corantioquia, la Alcaldía de Puerto Nare y la Gobernación de Antioquia, y vincula también a otras entidades.

Entre las medidas provisionales solicitadas están que Corantioquia se desplace al punto reportado dentro de 24 horas para confirmar la ubicación del animal; que el municipio adopte, en el mismo plazo, un protocolo de tránsito seguro para las rutas escolares; y que en 48 horas se convoque una instancia técnica que evalúe al ejemplar.

Además, que se evalúe una acción de control. Martínez es explícito sobre lo que pidió: “Yo para la tutela pedí que se hiciera la caza de control en este ejemplar, porque está en una zona muy transitada por menores de edad”.

El antecedente judicial

Como respaldo, la tutela cita la sentencia de una acción popular de 2024 del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, hoy en apelación ante el Consejo de Estado.

Entérese: Sin cacería, ¿cómo se va a controlar la expansión de los hipopótamos del Magdalena Medio?

Testigos expertos documentaron el comportamiento territorial de la especie, su ritmo de reproducción —hembras fértiles desde los 3 o 4 años, hasta 25 crías en una vida de hasta 43 años— y el riesgo ecológico que representa.

El Tribunal concluyó que las medidas adoptadas no han sido suficientes y ordenó, como última instancia, medidas de caza de control con un comité interdisciplinario que decida caso por caso.

El plan está frenado

El nuevo ministro de Ambiente, Fabio Arjona, descartó continuar con el plan de eutanasia de 80 ejemplares que había anunciado la gestión anterior.

La decisión generó rechazo en la comunidad científica. El biólogo Germán Jiménez advirtió que ignora que se trata de un plan donde las alternativas se complementan, y que cada mes que pasa reduce las ventanas de tiempo.

Advierten que el problema ya avanza hacia Boyacá, Santander y potencialmente la Depresión Momposina, en Bolívar.

Entre las alternativas exploradas está el traslado a santuarios internacionales, como una misión del santuario Vantara, en India. Pero los expertos coinciden en los obstáculos: la pobreza genética de los animales colombianos, un costo de al menos 5 millones de dólares solo en la captura, con hasta 50% de mortalidad esperada por el estrés del vuelo.

Hasta la fecha no hay confirmación de que ese traslado vaya a concretarse, ni un nuevo plan de manejo que reemplace al que fue frenado. Cornare tampoco ha recibido los recursos que el Gobierno anterior había destinado para el plan de choque.

La naturaleza, mientras tanto, no espera: sigue reproduciéndose y expandiéndose.

Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué hay preocupación por un hipopótamo en el río Nare?
La preocupación surgió después de que varias personas grabaran a un hipopótamo adulto acercándose a una embarcación en la que viajaban niños, niñas y jóvenes que utilizan el transporte escolar fluvial.
¿Por qué el río Nare es tan importante para las comunidades?
El río Nare, también conocido como Samaná Norte, es una vía fundamental de transporte, economía y comunicación para las comunidades ubicadas en el cañón. Para algunas poblaciones, es prácticamente la única forma de desplazamiento.
¿Cómo funciona la ruta escolar que pasa por el río Nare?
La ruta conecta el paraje Juntas con la Institución Educativa Rural Jorge Enrique Villegas. El recorrido se realiza cinco días a la semana, con desplazamientos de ida y regreso.